Posteado por: mariana50 | diciembre 18, 2011

Ciencia y tecnología al servicio del desarrollo humano en Cuba

En general, se podría distinguir tres grandes períodos que marcan pautas en el desarrollo científico-tecnológico del país: desde 1959 hasta mediados de los 70, segunda mitad de los 70 hasta finales de los 80 y desde la década de los 90 hasta la actualidad.

Las transformaciones económicas y tecnológicas se inician en 1959, de un pasado deplorable para llegar a una etapa de mayor institucionalización a mediados de los 70 en la que confluyen elementos como la incorporación de Cuba al CAME (1972) y la celebración del I Congreso del Partido Comunista de
Cuba (1975), que trazaría pautas rectoras en todas las esferas del desarrollo político, económico, social y tecnológico.

En la década de los 80, se avanza en la consolidación de una base científico-tecnológica importante que le permite al país adecuar más su desarrollo a las necesidades internas y a la coyuntura internacional. A partir de 1989, el desarrollo económico fue afectado severamente por la desaparición del campo socialista y han sido, precisamente, los logros científico-tecnológicos, los que han permitido enfrentar las dificultades surgidas desde entonces.

Resulta de vital importancia mencionar el tradicional vínculo entre los resultados económicos y los adelantos científico-tecnológicos. En el caso de Cuba, durante los años del proceso revolucionario, los resultados económicos han permitido impulsar el desarrollo científico-tecnológico, en la medida en que se ha logrado establecer un equilibrio en relación con el desarrollo integral del país. La concepción de la estrategia socioeconómica parte del supuesto básico de que el crecimiento contribuye al desarrollo, siempre que sus resultados inmediatos se transfieran a toda la población y en la medida en que sea atendido el desarrollo humano en todos los sectores sociales. No basta con disponer de notables tasas de crecimiento, si sectores mayoritarios de la población carecen de los medios de subsistencia elementales, como es el caso de la mayoría de los países en desarrollo.

En cuanto al desarrollo económico de Cuba, se observan etapas en las que las tasas de crecimiento no han sido todo lo satisfactorias que se podía desear y, sin embargo, se ha dado prioridad a la distribución de los recursos para garantizar los servicios más importantes a la población y elevar, o mantener, los niveles de desarrollo de los sectores sociales.

A los errores cometidos, lógicos e inherentes a todo proceso de desarrollo, hay que añadir el impacto de las diversas sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, desde 1960, y llevadas a la práctica a través del bloqueo. Estas presiones se han intensificado en la década de los 90 por medio de la Ley Torricelli (1992),2 la Ley Helms Burton (1996)3 y la Ley de Reforma de Sanciones.4 El bloqueo ha ejercido y ejerce un enorme impacto negativo en todas las esferas del desarrollo del país, incluidas la ciencia y la tecnología. En este campo, impide el acceso a las nuevas tecnologías y crea nuevos obstáculos para el desarrollo político, económico, social y científico-técnico.

Este capítulo recoge, desde una perspectiva histórica, algunos resultados relevantes de la aplicación de los avances de la ciencia y la tecnología en Cuba.


Ver el informe completo: http://www.undp.org.cu/idh%20cuba/cap3.pdf

 


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