Posteado por: mariana50 | junio 24, 2011

¿Racismo en Cuba ? Sigue el debate y las Opiniones…

 

 

– “El tema racial ha resultado ser el  más soslayado e ignorado de la realidad social cubana. Nada lo ha superado en cuanto a una actitud prejuiciosa para su tratamiento”, alerta E steban Morales, cuyas investigaciones y numerosos artículos y ensayos lo hacen voz autorizada en este asunto, de alta sensibilidad en este país socialista.

Para el autor de Desafíos de la problemática racial en Cuba, se trata de un tema que  debe ser estudiado y discutido sin medias tintas, e inclusive formar parte de la agenda política con vistas al VI Congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), en fecha aún por precisar.

Morales conoce con igual profundidad a Estados Unidos, desde donde unos 60 intelectuales, algunos de reconocido prestigio, acusaron al gobierno de Raúl Castro de perseguir y acosar a las personas por el color de su piel. En su opinión, esas acusaciones “desconocen” la realidad de su país y “están montadas en las mismas campañas que los gobiernos norteamericanos (de Estados Unidos) han hecho ya históricamente en contra de la  Revolución Cubana”.

“Nosotros hablamos de racismo y decimos que hay que perfeccionar los derechos civiles, democráticos, pero no sólo para los negros, sino de toda la sociedad. En esa lucha tenemos de aliados al más alto liderazgo político del país”, afirma. Sin embargo, el investigador admite que, en la actualidad, “la dificultad mayor” está en hacer comprender a muchos  que “el problema existe y que debe ser atacado fuertemente”.

 

– Hace muchos años que personas enemigas del proceso cubano u opositores políticamente incapacitados, en ocasiones ingenuos y la mayoría de las veces interesados en compensaciones monetarias o recibir adulaciones no merecidas, hablan de la discriminación racial en Cuba.

Para ser honestos debemos decir que las instituciones cubanas, asumieron que por decreto esa malformación cultural, podía ser erradicada. Sucedió lo mismo que en otras áreas y de ello no puede culparse a dirección alguna sino al movimiento social nacido en siglo XIX. El descubrimiento del lado oscuro del proceso industrial de producción masiva y de acelerados cambios en las comunicaciones, provocó el surgimiento de una variedad de criterios. Algunos de ellos estaban más sustentados en valoraciones científicas y otros eran de carácter meramente éticos. Ambos jugaron su papel y ambas tendencias se multiplicaron en facciones inevitables a la naturaleza humana.

Cuba, como un todo enfrentó el reto de eliminar el racismo.

 

– Pedro de la Hoz, periodista del diario oficial Granma, es además miembro de la Comisión contra el Racismo de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Acaba de firmar una carta defendiendo a su gobierno de las acusaciones de los activistas negros de EE.UU.

“En Cuba no existe racismo porque no está institucionalizado. Lo que existen son prejuicios raciales”, explicó a BBC Mundo y agregó que después de 500 años de racismo es lógico que sobrevivan actitudes prejuiciosas. “Lo más difícil es cambiar la cabeza de la gente”.

“La Revolución creó un aparato legal que condenó el racismo, desmanteló el racismo institucional y benefició a los negros dando enseñanza gratuita y salud para todos”, dijo de la Hoz pero recordó que existían “desventajas históricas acumuladas”.

 

– La Revolución y el socialismo en Cuba han tenido que luchar con el pesado fardo de los problemas raciales que el colonialismo introdujo en la isla y que el capitalismo fue incapaz de erradicar. Desde 1959 y hasta la fecha, más que buenos deseos y legislaciones seráficas, lo que he hecho el gobierno revolucionario es transformar las relaciones de producción y las relaciones sociales, que las expresan, para que todos los cubanos sin excepción, independientemente de su origen racial o clasista, tengan acceso a las oportunidades de superación y desarrollo. Es cierto que en Cuba no ha habido políticas raciales específicas, que, dicho sea de paso, en otros países no han garantizado igualdad alguna, pero ha habido políticas de empleo, culturales, deportivas, educacionales, científicas, de protección a los más desvalidos y de justicia social que han permitido que todos los cubanos puedan avanzar, basados en sus méritos personales y su voluntad. Precisamente, cuando el socialismo en Cuba ha tenido momentos de crisis, como en los 90, y se han tenido que postergar programas sociales específicos, o han brotado desigualdades indeseables en áreas como la de los ingresos personales, automáticamente se han producido retrocesos en este campo. Para decirlo en el lenguaje de la calle cubana: por la misma puerta por donde han entrado gérmenes de capitalismo en la isla, ha salido parte de lo mucho avanzado en materia de igualdad de oportunidades, justicia social, fraternidad y hermandad entre los hombres. Y viceversa.

Se suele especular mucho acerca de las diferencias raciales en Cuba, especialmente por aquellos que intentan usarlas y fomentarlas como herramientas de guerra política y cultural destinadas a deslegitimar las políticas de la Revolución y a dividir a los cubanos. Lo cierto es que los resultados del censo del 2002 y los estudios científicos realizados arrojan resultados descorazonadores para estos incendiarios. Veamos algunos:

– A nivel nacional, el 65,2% de la población es blanca, pero el mestizaje creció en 4 puntos, desde el censo anterior.

– Un reciente estudio del Instituto Cubano de Antropología que abarcó a 2 784 individuos en la ciudad de La Habana, arrojó que 1 690 de ellos, el 60,7%, vivían en familias racialmente homogéneas, mientras que 1 094, el 39,2%, vivían en familias mixtas.

– No hay diferencia sustancial entre las tasas de escolaridad y los niveles presentes en las diferentes razas.

– De 18 sectores principales de la economía y la vida social analizados, hay una sobrerrepresentación de la población blanca en apenas el 12% de los mismos, lo cual significa que en el 88% restante es equilibrada la presencia de blancos y negros.

– De 100 entrevistados en La Habana sobre población y riesgos de pobreza, apenas uno incluyó el problema racial.

– En el caso de los matrimonios, según un estudio del 2004 del Instituto de Antropología, las diferencias raciales no influyen de manera significativa y existe muy baja percepción de que esto sea un problema a la hora de escoger pareja.

Entre los problemas insuficientemente resueltos están que los por cientos más bajos de personas de la raza negra se encuentran, precisamente, en sectores de la economía emergente, como el turismo, y que es evidente el bajo acceso de ellos a las remesas familiares que se envían desde el exterior, debido a la composición étnica de la emigración cubana.

¿Significan estos datos que en Cuba no hay racistas, y que no perviven desigualdades y problemas que afectan más a los cubanos de una raza que de otra? Por supuesto que no. Cuando la historia conocida ha puesto en distintos niveles de partida a personas de diferentes razas, nadie puede pretender que en medio siglo se eliminen todas las diferencias, todas las injusticias y todos los prejuicios relacionados con este problema. Pero que la Revolución y el socialismo han hecho por todos los cubanos, especialmente por los más humildes, por los tradicionalmente desfavorecidos, y entre ellos los negros y mestizos, más que ningún gobierno y sistema anterior, es una verdad comprobable y evidente, como también lo es que queda un largo trecho por andar.

Para el investigador Pablo Rodríguez, del Instituto Cubano de Antropología, “…para nuestras condiciones concretas, no es un movimiento negro que contribuya a especificar la negritud, y por extensión a especificar otros grupos, lo que se dibuja como solución al problema… La cuestión radica en mantener una cruzada de negros y blancos contra el racismo en el campo de la acción y de la investigación, de modo que sus lastres y efectos reductores de la condición humana sean proscritos de nuestra sociedad”.(4)

En esta coyuntura, mal que le pese a los incendiarios y “especialistas” que intentan desunir lo que la historia de Cuba unió para siempre, desde los días heroicos de la manigua redentora, resuenan con especial fuerza y vigencia aquellas palabras de Juan Gualberto Gómez, cuando dijo “no pedir nada como negros, todo pedirlo como cubanos”.

No se trata de promover a un puñado de afortunados, sino a todo un pueblo, ese mismo que no se reconoce ni actúa como si fuese diferente, ni inferior a nadie. Ese que se observa en las calles o en las guaguas de la isla, el que lleva en la piel, con orgullo, el color cubano.

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