Posteado por: mariana50 | febrero 14, 2011

Meñique -versión original de José Martí publicada en La Edad de Oro-

MEÑIQUE

En un extraño lugar vivió un campesino pobre con sus tres hijos: Pedro, Pablo y Meñique que así le decían por ser muy pequeñito.

Cerca, el rey de ese país tenía su castillo, pero estaba totalmente oscuro desde que le brotó un árbol encantado cuyas ramas se multiplicaban con solo cortarle una. En el palacio tampoco había agua. El rey prometió riquezas y casar a su hija con quien cortara el árbol y cavara un pozo.

Al enterarse, los hijos del campesino salieron a buscar suerte. Por el camino escucharon un ruido como de un hacha.

– Yo quisiera saber por qué andan allá arriba cortando leña. -dijo meñique.
– Todo lo quiere saber el que no sabe nada. -dijo Pablo medio gruñendo.
– Parece que este muchacho nunca ha oído cortar leña. -dijo Pedro, torciendole el cachete a Meñique de un buen pellizco.

Meñique, sin hacer caso a las burlas de sus hermanos llegó al lugar de donde venía el sonido. ¿Qué encontró?
– Buenos días, señora Hacha -dijo Meñique- ¿no está cansada de cortar tan solita ese árbol tan viejo?
– Hace muchos años, hijo mío, que estoy esperando por ti. -respondió el hacha.
Guardó el hacha en un saco y volvió con sus hermanos. Pero… otro ruido los hizo detenerse.
– Yo quisiera saber quien anda allá lejos picando piedras. -dijo Meñique.
– Aquí está un pichón que acaba de salir del huevo y no ha oído nunca al pájaro carpintero picoteando en el tronco. -dijo Pablo.

Sin oír a sus hermanos llegó hasta el lugar de donde venía el ruido.
– Buenos días, señor Pico -dijo Meñique: -¿No está cansado de picar tan solito en esa roca vieja?
– Hace muchos años, hijo mío, que estoy esperando por ti. -respondió el pico.

Más adelante vieron un arroyo y Meñique quiso saber de donde salía tanta agua. Caminó, caminó y… ¿Qué encontró?
– Buenos días, señor Arroyo -dijo Meñique: -¿No está cansado de vivir tan solito en su rincón, manando agua?
– Hace muchos años, hijo mío, que espero por ti. -respondió el arroyo.

Llegaron al castillo y leyeron el cartel.

“Sepan los hombres por este cartel, que el rey se ha dignado mandar le corten las orejas debajo del mismo roble, al que venga a cortar el árbol o abrir el pozo y no lo corte ni lo abra; para enseñarle a conocerse a sí mismo y a ser modesto, que es la primera lección de sabiduría.”

Pedro y Pablo, decidieron probar.

Por más esfuerzos que hicieron, Pedro y Pablo no lograron lo que querían, entonces, el rey, furioso, ordenó el castigo.

– ¡Quiten a ese enano de ahí! -dijo el rey -¡Y si no quiere, córtenle las orejas!
– La palabra de un hombre es ley, yo tengo derecho a probar. Ya tendrá tiempo de cortarme las orejas. -se defendió Meñique.

Meñique sacó el hacha del saco y le ordenó:
– ¡Corta, Hacha, corta!

Rápidamente el hacha cortó, tajó, astilló, derribó las ramas, cercenó el tronco, arrancó raíces…

Meñique fue donde el rey y la princesa y los saludo con mucha cortesía.
– ¿Digame el rey, dónde quiere que le abra el pozo?

Meñique llegó hasta el lugar donde le indicó el rey y ordenó al pico:
– ¡Cava, Pico, cava!

En minutos, quedó abierto un pozo de cien pies. Colocó la nuez en la fuente y le dijo:
– ¡Brota, agua, brota!

Y salió muchísima agua. Meñique, después de hablar con el rey, buscó a sus hermanos y los llevó con él para el castillo.

El rey le pagó a Meñique, pero como no quería que se casara con su hija, le impuso otras pruebas.

Sin embargo, en sus oídos zumbaban las palabras de Meñique recordándole su compromiso.

“Señor rey, tu palabra es sagrada. La palabra de un hombre es ley, Rey”.

El soberano pidió a los hermanos del pequeñín que le hablaran de él. Pedro dijo cosas buenas, pero Pablo contó horrores.
– Es tan vano ese macacuelo -dijo Pablo- que se cree capaz de pelear con un gigante.

Entonces, el rey recordó que en el bosque cercano había un gigante que molestaba a los vecinos y le ordenó a Meñique:
– Trae al gigante. Ese es el regalo que quiere mi hija. Si no cumples no habrá boda.

En su saco de cuero, el muchacho echó el hacha encantada, un cuchillo, comida y salió en busca del gigante.

Tan alta era la yerba que Meñique no alcanzaba a ver, y se puso a gritar a voz de cuello: ¡Eh, gigante! Aquí está Meñique que viene a llevarse al gigante vivo o muerto.

– Y aquí estoy yo -dijo el gigante, con un vocerrón que hizo encogerse a los árboles de miedo- que te tragaré de un bocado, en castigo por haber entrado en mi bosque sin permiso.
– Este bosque es tan mío como tuyo -afirmó Meñique- y lo echaré abajo en un ratico. Entonces sacó su hacha, y le dijo: “¡Corta, Hacha, corta!”

El hacha cortó, tajó, astilló, derribó las ramas, cercenó el tronco, arrancó raíces..
– Para, para -dijo asustado el gigante, -vamos a llegar a un acuerdo.

Meñique fue a la casa del gigante e hicieron un trato.
Hicieron una apuesta para ver quién comía más. Meñique metió su saco debajo de la chaqueta y allí echaba todo. Al rato, el gigante no podía más, y Meñique ganó.

– ¡Uf! ¡Qué lleno estoy! Pero no hay nada más facil que hacer un poco de lugar -exclamó Meñique y se abrió con el cuchillo de arriba abajo la chaqueta y el saco. -Ahora hazlo tú.
– ¿Abrime la barriga? ¡No! ¡no! ¡Prefiero ser tu criado!

Así, con habilidad e inteligencia, Meñique venció al gigante y juntos fueron hacia el castillo.

– Princesa y dueña mía, tú deseabas un gigante y aquí está – dijo Meñique hincando una rodilla delante de ella.

El rey ya no tenía excusas. Tenía que casar a su hija con el pequeñín.

– Hija -le dijo en voz baja, – sacrifícate por la palabra de tu padre, el rey.
– La mujer debe casarse con quien sea de su gusto. – respondió ella, -Meñique, voy a ponerte una prueba. si pierdes, podré casarme con otro.
– Debemos decir la mentira más grande, y el que primero diga: “¡Esto es demasiado!”, perderá.
– En tu casa las vacas no dan tanta leche como en la mía, -comenzó la princesa- porque nosotros cada mañana al ordeñar obtenemos 20 toneles y hacemos una pila de queso tan alta como la pirámide de Egipto.
– ¡Eso es una bicoca! – dijo Meñique -En la lechería de mi casa hacen unos quesos tan grandes que un día, la yegua se cayó en la artesa y a la semana la encontramos. El animal se rompió el espinazo y le puse una rama de pino, de la cola a la nuca. Entonces le salió una rama y creció tanto que llegó al cielo. Me subí en ella y allí vi una señora trenzando un cordón con espuma de mar. Me sujeté al cordón y se reventó. Caí en una cueva de ratones y me encontre a tu padre y a mi madre hilando. Tu padre hilaba tan mal, que mi madre le tiró de las orejas hasta que se le cayeron los bigotes a tu padre…
– ¡Esto es demasiado! ¡A mi padre nadie le ha tirado de las orejas!
– ¡Amo, amo! -exclamó el gigante – Ha dicho: “¡Esto es demasiado!”. La princesa es nuestra.
– No, todavía falta una última prueba -negó la princesa, poniéndose colorada. -Es un enigma: ¿En que piensas tú que no pienso yo? ¿Qué es lo que no pensamos ni tú ni yo?
– Princesa y dueña mía -dijo Meñique, después de unos instantes – Yo pienso en que entiendo lo que me quieres decir, y tú piensas que yo no lo entiendo. En lo que tú ni yo pensamos es que tu padre y este gigante infeliz tienen tan pobres…
– Cállate; aquí está mi mano de esposa, Marqués Meñique.
Se celebró la boda. El gigante, muy contento, cargó el carruaje de los novios y lo colocó en la puerta del palacio.

Al pasar los años y morir el rey, Meñique ocupó su lugar. No hubo un rey tan bueno como él: no le quitaba a los pobres el dinero de su trabajo y solo se le veía alegre si su pueblo estaba contento. Tener talento es tener buen corazón. Los buenos son los que ganan a la larga.

Y el que saque de este cuento otra lección mejor, que vaya a contarlo a Roma.

FIN

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: