Posteado por: mariana50 | octubre 20, 2010

“La mujer cubana: la doble discriminación”

Bajo el nombre “La mujer cubana: la doble discriminación” un grupo de panelistas atrajo a pobladores de la comunidad, intelectuales y artistas, el domingo 22 de agosto, en la casa comunitaria del barrio La Ceiba, en el municipio capitalino de Playa.
La condición de mujer, negra y cubana se complejizó con temáticas relacionadas con la imagen estereotipada e irrespetuosa de las afrodescendientes en la publicidad destinada al turismo, y el mayor impacto de la pobreza en Cuba a la población femenina y negra y mestiza, en general.
Por esas razones, la desventaja se torna doble para las afrocubanas, muchas veces vinculada, no solo con la belleza negra (laceado del pelo, por ejemplo), sino también con estereotipos relativos a su sexualidad. En el imaginario social persiste la idea de que las negras y mestizas son “más calientes”, elemento que retoma la supuesta mayor cercanía de la raza negra a la naturaleza, a lo indomable.

Antes del debate, el ensayista y crítico Desiderio Navarro trajo de nuevo al ruedo en una presentación el uso del cuerpo de la mujer negra y mestiza en la publicidad, diseñada desde Cuba para el sector turístico.
El también editor y traductor explicó que la imagen de Cuba difundida en el mercado del turismo, está muy ligada a la explotación de la mujer negra, ya sea en su condición de esclava sexual o de sirvienta.
Muchas imágenes, provenientes de postales y etiquetas de productos, fueron mostradas por Navarro, cuya exposición asombró y sobrecogió a muchas de las personas presentes.
La continuidad de prácticas en la publicidad cubana en detrimento de las mujeres negras y las mestizas, llamadas en Cuba “mulatas” —como la marca del ron cubano— sirvió de antesala para el panel, moderado por la periodista Gisela Arandia.
Sobre la doble discriminación que sufre esta parte de la población cubana, también aportaron sus puntos de vista la socióloga Mayra Espina, la otrora trabajadora de la televisión cubana, Irene Ester Ruiz y yo, en tanto bloguera y editora web, además de mujer negra.
Hoy existe una sobre-representación de la pobreza entre las personas negras y mestizas, lo que incluye la satisfacción de necesidades básicas como la alimentación, reveló Espina, quien investiga desde la complejidad temas como la pobreza en el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas , ubicado en la capital cubana.
De acuerdo con su experiencia como estudiosa consolidada en esa área de estudios, Espina comentó una propuesta de su equipo de trabajo para resolver los problemas de desventaja de las mujeres negras a nivel territorial, o sea, pasar de un enfrentamiento general del problema a la particularidad.
“En cada zona del país no sucede lo mismo”, remarcó.
Este posicionamiento desde el territorio permitirá, según sus palabras, que se destinen más recursos para la educación en aquellas comunidades donde un número mayor de jóvenes acceden a la universidad, por ejemplo.
El espinoso tema de uso y formas de registro de las cifras oficiales, que deben ser suministradas por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), fue otro de los elementos discutidos que surgieron a partir de la intervención de Espina.
Hace poco, la Cofradía de la Negritud circuló un artículo publicado en Cubadebate, del profesor Esteban Morales, sobre la necesidad de incluir el indicador raza en los registros estadísticos realizados por las instituciones pertinentes. La realidad es que el registro nacional del 2002 arrojó muy poca luz, o ninguna, sobre la composición racial contemporánea de la población cubana.
Por su parte, Irene Ester Ruiz reveló algunos resultados de su investigación reciente sobre la presencia de personas negras, en específico mujeres, en la televisión estatal. “Son muy pocas las mujeres negras que con su rostro aparecen en la televisión cubana”, aseveró Ruiz.
No se trata de una cuestión cuantitativa sino más bien de las desigualdades de acceso al estudio de las carreras que preparan para tal, como Periodismo y Comunicación Social, en las cuales hay muy pocos estudiantes negros, abundó la experta.
Por mi parte, creo que hay varios proyectos que, de alguna manera, intentan visibilizar las contribuciones de las mujeres negras al debate racial.
Un ejemplo de ello es el blog Afrocubanas , escrito desde Cuba y coordinado por la intelectual Inés María Martiatu , donde se exponen los aportes desde la cultura y las artes de las cubanas afrodescendientes a la temática.
A pesar de su reciente creación, la bitácora es visitada por muchas internautas quienes acceden interesadas en conocer la obra de las mujeres negras escritoras y artistas. Aunque lenta y con las limitaciones del acceso a Internet o correo electrónico en Cuba, esta es una forma de potenciar la participación de las cubanas negras en los debates sobre raza y género.
Mi propio blog, Negra cubana tenía que ser , comenzó como todas las pequeñas iniciativas, con la novedad de una temática silenciada en Cuba. En la actualidad interactúo con otras mujeres afrodescendientes, cubanas e internacionales, en aras de establecer lazos para la concientización de nuestro grupo racial y de género.
El público asistente al panel coincidió en una verdad reiterada toda vez que se tocan aspectos de gran sensibilidad como este: la necesidad de hacer llegar a las instancias correspondientes, como la Asamblea Nacional –parlamento unicameral en Cuba-, o el Ministerio de Educación, entre otras, las consideraciones aquí vertidas.
En especial, las instituciones públicas concernientes deben actuar y controlar que en los medios de comunicación, en su sentido más amplio, se realice un tratamiento digno de la imagen de las mujeres cubanas afrodescendientes y se reconozca su rol en la cultura e historia nacionales.
Por su parte, Gisela Arandia, miembro de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora expuso algunos contenidos sobre la declaración final de la Undécima Conferencia Regional de América Latina y el Caribe en Defensa de la Mujer celebrada en Brasil. El principal aporte de este documento es que fue coescrito por las mujeres afrodescendiente y por las mujeres indígenas, quienes se unieron identificando puntos comunes de interés, reveló Arandia.
La Red, en la cual Cuba participa aún discretamente, nos permitirá abrirnos al mundo, conectarnos con afrodescendientes de nuestra región en aras de establecer una relación de intercambio. Las cubanas tendríamos mucho que decir y nuestra experiencia podría ser considerada válida a nivel regional. Del mismo modo, podríamos nosotras aprender experiencias novedosas para Cuba, eficientemente desarrolladas en otras latitudes, como las redes de economía solidarias, por ejemplo (2010).

Fuente:  Negra Cubana

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