Posteado por: mariana50 | octubre 8, 2010

ORLANDO BOSCH Y YO

Thursday, October 7, 2010

A 34 años del atentado al avión de Cubana donde murieron vidas de atletas cubanos juveniles… voy a contar esto…
… cuando Orlando Bosch salió libre y estaba ya en su casa yo fui invitado por él (a través de su esposa colombiana con mi ex-esposa Marela y ella puede dar testimonio de ésto si no está comprada por la derecha miamense) a almorzar a su casa porque – según la leyenda urbana – el Bosch hace (o hacía porque ya tiene un derrame cerebral) un arroz con pollo delicioso.
Primero quiero apuntar que mi ex-esposa no quería ir y no por nada político sino personal. Según mi ex, el Landy Bosch había sido novio de una tía de ella en la década del 70 y la había dejado estafada hasta el culo con todas sus tarjetas de crédito antes de irse a Venezuela (y de ésto mi ex-esposa puede dar fe si no es que se apendeja con la derecha miamense, vamos).
Bueno, fuímos ambos; después de rogarle a mi ex-mujer porque yo quería conocer a un terrorista de primera mano. Y en su casa degustamos de su gran plato, recuerdo que apoyado con aguacates, lechuga con berro, plátanos maduros y cerveza fría. En honor a la verdad, fue un arroz con pollo de altura para ser hecho por un terrorista, lo cual me dice que los asesinos saben cocinar.
Por alguna razón rara a la gente le gustaba compartir conmigo cuando yo era el caricaturista del Herald… quizás para que yo no le diera un fuetazo en blanco y negro. O tal vez era otra la razón (porque a Bosch le dio por pintar óleos)… curiosidad, no sé, ni voy a entrar en esas boberías ahora.
Tras el almuerzo a eso de las 3 de la tarde un domingo; nos pusimos a conversar Bosch y yo en la sobremesa y mi ex-esposa con su mujer y de pronto Bosch me pidió que me levantase y fuese con él al patio. Su casa – cuando aquello, hablo de principios de los 90, no sé ahora dónde coño vive – era como una herradura y en el medio tenía un patio lleno de matas silvestres.
Yo agarré mi Heineken por el cuello y me la traje conmigo al patio bajo el sol. Bosch quería confesarse. Porque adivinó que yo quería preguntarle.
De sopetón me dijo que lo del avión había sido porque tenía que ser (y se calló, esperando mi riposta).
Entonces aproveché y le pregunté si él estaba involucrado en eso… y me dijo…
… “esa gente se lo merecía, Varela, no eran sólo espadachines, eran además embajadores del régimen y tú lo sabes, de los que luego le dan sus medallas a Fidel Castro… y además, en el avión venían unos agentes norcoreanos que iban a entrenar a la Seguridad del Estado cubana”… Yo hice un silencio como el que piensa y digiere. Y luego le repliqué: “¿Pero por qué deben morir jóvenes que tal vez ni siquiera estaban de acuerdo con el régimen realmente?”.
La respuesta del terrorista asesino fue la siguiente: “Porque la guerra es así”.
Pude matarlo de un solo golpe allí en su propio patio. Yo tenía unos 35 de edad y estaba en mi plenitud atlética… y el Landy era un tipo ya de unos 65. Tuve deseos de cobrarle eso a Cuba… lo tuve en mis manos… pero no lo hice.
No soy un asesino.
©varela
Posted by varela blog
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