Posteado por: mariana50 | octubre 4, 2010

Cuba, discretos avances en programas de vivienda

Discretos avances en programas de vivienda

Raquel Sierra 
Fotos: JK

Discretos avances en programas de viviendaEn medio de serias limitaciones y una compleja situación acumulada por largos años en el tema de la vivienda, la ciudad desarrolla diferentes programas bajo un concepto racional: dirigir los escasos recursos hacia donde puedan resolver un mayor número de problemas.

Según explicó a la prensa Dergan Calles Calviño, jefe del puesto de dirección de la Vivienda, entre las prioridades se encuentran la conservación y rehabilitación de edificios; mejoras en las condiciones de habitabilidad en ciudadelas y comunidades de tránsito (albergues) con mejoras en los baños, sustitución de carpintería e instalación de cabinas sanitarias; la impermeabilización de cubiertas y la reconversión de locales en apartamentos.

Aunque en los primeros meses del año se produjeron atrasos por la demora en la entrada de áridos, desde finales de marzo se han adoptado estrategias para recuperar el tiempo perdido, “lo que obliga a trabajar más, organizarnos mejor y poner el recurso donde más falta hace”.

Estos programas, aclaró, no resuelven los problemas acumulados, pero sí van dando algunas soluciones y no se detienen. Según el directivo, se trata de ir avanzando progresivamente en los programas para evitar los maratones de fin de año, los cuales atentan contra la calidad.

Una de las variantes para la construcción de nuevas moradas, la adaptación de locales, ofrece múltiples ventajas, considera Roberto Martínez, vicedirector provincial de la Microbrigada Social. “Esta modalidad nos permite ahorrar recursos, porque podemos aprovechar parte de las estructuras de las edificaciones originales, sus redes hidráulicas, sanitarias, eléctricas y de gas. Por otra parte, ahorra tiempo y se pueden terminar en un plazo más breve”.

Una de las obras de este tipo recién concluidas son diez viviendas ubicadas en la calle Príncipe 129, cuyo plazo de ejecución fue de cuatro meses, en un antiguo local entregado por la UJC, destacó Vilma Castro, directora de la Micro Social de Centro Habana.

En el caso de las nuevas construcciones, al concluir el primer semestre del año, del plan anual de dos mil 609 nuevas casas, se concluyeron mil 050, para un 40 por ciento de cumplimiento.

Durante este año, se han reanimado las fachadas en algunas arterias, entre ellas, Carlos III y San Lázaro. En la actualidad, diferentes fuerzas de la construcción de la ciudad y empresas del Cerro, reparan y pintan fachadas de la calle Infanta, en el tramo comprendido entre Manglar y Esquina de Tejas. “Cuando se subsanan las grietas y se pintan las fachadas, se evita el deterioro y que una vivienda en buen estado pase en breve tiempo a mal estado por falta de mantenimiento”, explicó Martínez.

Para acceder a las rehabilitaciones de edificios, cuya realización depende del estado del inmueble y las posibilidades de ejecución dentro del presupuesto de los territorios, debe tramitarse a través de los delegados de circunscripción y los presidentes de los consejos populares, explicó Arelis Hernández Medina, subdirectora de conservación de la Unidad Provincial Inversionista de la Vivienda.

 

El Palenque cambia su emplazamiento

Casas nuevas, siempre en correspondencia con las posibilidades financieras; acciones de rehabilitación y conservación, erradicación de ciudadelas y ejecución de viviendas que borren la imagen de los barrios insalubres: abanico de planes encaminados a mejorar el fondo habitacional de la Ciudad

Irene Izquierdo
Fotos: Aguilera

Llega y pon. Así se le ha denominado a esos lugares donde, sin que medie estudio alguno de factibilidad o la autorización necesaria para levantar una casa, las personas comienzan a ocupar y crear un barrio. De norte a sur y de este a oeste, este tipo de comunidades fue proliferando, aunque justo es decir que muchas datan de más de 60 años, como es el caso de El Palenque, en las proximidades del río Quibú, en La Lisa.

A las dificultades acumuladas para solucionar el problema de la vivienda, a lo largo de más de 50 años, se sumaron la indisciplina, la tolerancia y la falta de rigor a la hora de hacer cumplir las regulaciones urbanísticas. El fenómeno creció, tanto, que al momento de frenarlo no ha sido fácil.

¿Qué hacer? Emprender un programa en el que se debía contar con el aporte de los propios beneficiarios. ¿A quién no le gusta vivir en una casa adecuada y bonita? Es una razón que justifica la contribución de los residentes en barrios insalubres, no solo por su bienestar, sino también del resto de la comunidad.

A MODO DE RECORDATORIO

Desde finales de 1995, en medio de la dificilísima situación de recursos existente, las autoridades capitalinas decidieron emprender un programa que contribuyera a mejorar el estado de los edificios y ciudadelas, con acciones de conservación en techos, pintura, reforzamiento estructural, rehabilitación integral, erradicación de ciudadelas, supresión de fugas hidrosanitarias y apuntalamientos o demoliciones, como tareas urgentes. Luego se incluyó el arreglo de ascensores y bombas de agua.

Más adelante, ha tenido un reforzamiento la eliminación de barrios insalubres. Las condiciones económicas no permiten aún desatar el plan constructivo de nuevos apartamentos previsto en los finales de la década de los 80. Pero se buscan soluciones que a largo plazo redundarán en una mejoría del lugar y de las casas en que hoy residen.

Un ejemplo está en El Palenque, llamado a desaparecer por su ubicación. El arquitecto Orlando Vigil Valdés, director de Producción del contingente Blas Roca Calderío, está al frente de la fuerza que hoy asume la ejecución de casas en el nuevo emplazamiento, muy cerca de la autopista Este-Oeste; el proyecto comprende bodega, centro comercial y otros servicios.

“El plan es de 100 viviendas, de las cuales 30 fueron terminadas el pasado año; el resto va en 2010. La tipología es del sistema Sandino, en biplantas de dos y tres habitaciones. Habrá otra etapa en edificios de cuatro y cinco niveles, hasta completar 200.”

PALENQUE NUEVO

Dice Mireya Echevarría, vecina actualmente de calle 142, número 6115, entre 61 y 69, que toda su vida ha transcurrido en aquel lugar, en un inmueble de ladrillos y techo de madera. Su baño, como los del resto de la comunidad, descarga en el Quibú.

“Durante mucho tiempo no teníamos conciencia de cuánto daño hacíamos a nuestra salud. Cuando el río crece, es un peligro; hay ratones, abundan los mosquitos, y el panorama no es el mejor. Eso lo comprendo en toda su dimensión ahora, que estoy trabajando como microbrigadista y veo las posibilidades de mejorar.”

¿Por qué vía te incorporaste?

–Mediante una asamblea en la comunidad. Ahora soy una obrera de la construcción. Desde el primer momento supe que el reto era grande, pero me he esforzado mucho. Mi núcleo familiar es de siete personas, entre las que cuenta una menor. ¿La mayor satisfacción? Cada vez que una ve que el proyecto toma cuerpo. Es algo que demanda un esfuerzo enorme; al final, es el fruto de tanta entrega junto a los compañeros del contingente Blas Roca. Y escriba en sus notas que pienso celebrar el fin de año viviendo en Palenque Nuevo.

 

Fuente: http://www.tribuna.co.cu/

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