Posteado por: mariana50 | agosto 18, 2010

La Quinta de los Molinos

Quinta de los Molinos, La Habana, Cuba.
La Quinta de los Molinos, dedicada al Jardín botánico de La Habana.

Published by C. Jordi, Box 2334, Havana, Cuba. Década de 1900.

Fuente: El Guije. 

 

La Quinta de los Molinos, Monumento nacional

El fresco clima de la zona, la flora y la fauna hacen de la Quinta de los Molinos un sitio especial en la ciudad.

Donde el Directorio Revolucionario realizó entrenamientos, conspiró e hizo algunos acuerdos para las acciones del 13 de marzo de 1957

Jesús Risquet Bueno

La histórica Quinta de los Molinos es nombrada así por la existencia en el Siglo XVIII de dos molinos de tabaco para  picadura y rapé, muy demandados a finales del siglo XVIII en toda Europa.

Antes había sido conocido como Jardín de Tacón hasta el año 1850, según aparece en un plano de 1843 y en una placa de mármol empotrada en la pared de un viejo edificio en aquel lugar.

Los molinos funcionaron hasta la segunda mitad del siglo XIX movidos por la fuerza del agua de la Zanja Real, primer acueducto de La Habana.

Originalmente se extendía por el norte hasta los terrenos de la actual Universidad Alma Mater, al noroeste hasta el hoy Hospital Calixto García, fundado originalmente con el nombre de Alfonso VIII; al oeste hasta la actual calle G incluyendo el Castillo del Príncipe, al sur hasta la Avenida Salvador Allende (Carlos III) y al este hasta la calle Infanta. Luego una parte del terreno pasó a formar el Jardín Botánico.

El capitán general de Cuba, Miguel Tacón y Rosique inició, en 1836, la construcción de la casa de descanso de los Capitanes Generales dentro de la Quinta de los Molinos, un modesto edificio de una sola planta de azotes, huecos y tres galerías de persianas en sus frentes, que se comunicaba con las pequeñas casas que ya existían en aquel lugar, y que fueron reformadas para alojamiento de los criados, cuadra y cochera del Capitán General.

Don Miguel Tacón seleccionó ese sitio por la flora y la fauna existente y aprovechando las características peculiares del clima de aquella fresca zona.



• Fuente en la Quinta de los Molinos
óleo/tela/cartón, 46 x 41 cm, 1925
Amelia Peláez

En 1843 el gobernador Don Leopoldo O’Donell dispuso su ampliación. Mandó a construir un piso alto con igual repartimiento de piezas. La casa fue ataviada con marquetería de maderas preciosas y el estilo arquitectónico ecléctico, características de las mansiones criollas de la época. La dependencia de la servidumbre y el pequeño edificio del cuerpo de guardia también fueron ampliados, y se crearon jardines colindantes con el Jardín Botánico.

Cuando Don Leopoldo O’Donell fue depuesto de su cargo, trasladó la mayoría de los objetos de lujo o de primera necesidad del Palacio de los Capitanes Generales para la Quinta de los Molinos donde se estableció con toda su familia.

Ya desde 1820 se realizaban algunas investigaciones y estudios sobre plantas y animales de la zona, por Felipe Poey Aloy, en particular en la Quinta de los Molinos.

Cuando desaparecieron los Molinos del Rey, a la par de la construcción de la casa de descanso de los Capitanes Generales se fundó el Jardín Botánico de La Habana, el cual fue trasladado del área que actualmente comprende el Parque de la Fraternidad y el ala sur del Capitolio Nacional, donde había sido fundado en 1817 el primer jardín botánico de la isla.

La Universidad se hizo cargo del jardín entre 1850 y 1871, pasó por 8 años a manos del gobierno español y le fue regresado a la Universidad tras realizarle obras de drenaje, cisternas, y otras. Se estableció entonces allí la Escuela de Botánica, que compartía su terreno de estudio con la Escuela de la Segunda Enseñanza.

En el año 1906 el jardín fue inscrito como sitio de referencia importante en el Sistema Mundial de Jardines Botánicos, y allí fue declarada flor nacional de Cuba la Mariposa, en el año 1936.

Cuando finalizó la guerra de Independencia e hizo su entrada en La Habana el Generalísimo Máximo Gómez; el alcalde de la ciudad, Perfecto Lacoste, dispuso que el cuartel general del Ejército Libertador y de su General en Jefe, se establecieran en la Quinta de los Molinos por su gran extensión. Máximo Gómez fue recibido por una población con desmedido entusiasmo que lo vitoreaba y aclamaba constantemente a su paso. En junio de 1989 fue establecida allí la Oficina de Licenciamiento del Ejército Libertador.

Algunas fuentes citan a la Quinta de los Molinos como la última residencia de Máximo Gómez antes de su muerte el 17 de junio de 1905.

A principios de siglo XX fue creada la primera escuela pública de la zona, que pasó luego a la Universidad de La Habana como Facultad de Ciencias Agropecuarias y Química Azucarera, hasta la década de los sesenta. A finales de 1956 se construyó dentro de la Quinta de los Molinos la escuela pública # 9 anexa al Instituto Pedagógico Enrique José Varona.

Por su cercanía con la Universidad, la Quinta de los Molinos estuvo estrechamente vinculada con todas las acciones revolucionarias en la pseudorrepública. Allí estuvieron Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Pablo de la Torriente Brau, Juan Marinello, y en general todos los participantes de la protesta de los 13; fue lugar de entrenamiento militar de los asaltantes al Cuartel Moncada junto con las azoteas de las Facultades de Ciencias y Derecho.

Tras el triunfo de la Revolución, se creó en 1986 el Museo Máximo Gómez, y al año siguiente  fue declarado Monumento Nacional.

Como dato curioso, dentro de la escuela Felipe Poey enclavada en el territorio de la Quinta de los Molinos, se encuentra un árbol comúnmente llamado “bala de cañón” cuyo nombre científico es Couroupita gianensis de la familia de las Mirtáceas. Este árbol originario de Costa Rica, Panamá y Brasil es muy raro en Cuba. Sus flores son lindas y raras, y los frutos tienen la forma de una bala de cañón antiguo, de ahí su nombre popular. Tanto las flores como los frutos cuelgan del tronco que alcanza una gran altura. Este era el árbol favorito de la heroína de la Sierra Maestra Celia Sánchez Manduley.

La Quinta de los Molinos es hoy sede de varias instituciones culturales.

Fuente: Periódico Trabjadores

 

Visitas: 

La Quinta de los Molinos (Salvador Allende y Luaces); entrada 1 $; horario de 9.00 a 17.00 martes a sábado, 9.00-12.00 domingo), situada en los antiguos jardines botánicos de la universidad, fue la residencia del general Máximo Gómez, y en la actualidad constitute un museo. Este lubar funciona como sede la Asociación Hermanos Saiz, el brazo joven de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Informaciones de Interés: 

PRIMER FESTIVAL NACIONAL DE LAS ORQUÍDEAS

 

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Responses

  1. La Quinta de los Molinos no tuvo nunca la extensión que le adjudican en el artículo, cosa esta comprobable en los planos de época donde aparece claramente referenciada.
    El tipo de molinos allí instalados(de muela)solo dan como resultado final polvo, razón por la cual son nombrados molinos harineros, es imposible obtener picadura con ellos.


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