Posteado por: mariana50 | agosto 1, 2010

Algunas consideraciones acerca de los trabajos de recepción, vigencia y presencia del pensamiento martiano, publicados durante el período de 1989 al 2003

<< Portada  Editora Política,1991

Algunas consideraciones acerca de los trabajos de recepción, vigencia y presencia del pensamiento martiano, publicados durante el período de 1989 al 2003

 

Por  María Caridad Pacheco González, investigadora del Centro de Estudios Martianos

En la década de los 90, cuando emerge un nuevo capítulo de la batalla de ideas de la Revolución, no se podía asumir la resistencia y victoria del pueblo cubano, sin acudir a la vigencia del legado de José Martí. Ello resulta algo esencial al apreciar el proceso de transformación  de la sociedad cubana en estos años, por lo que la formulación de  conceptos tales como ética, autoctonía, antimperialismo y democracia, por solo mencionar algunos, constituyeron genuinos baluartes en el combate por conformar un proyecto alternativo a las experiencias que estaban imponiéndose en el mundo contemporáneo.

Es por ello que a partir de la década del 90 el pensamiento martiano se encuentra en el centro del debate sobre los destinos del socialismo en Cuba (1), y en esta línea, los temas de recepción, vigencia y presencia del ideario martiano alcanzaron una particular relevancia en los estudios y publicaciones que entonces se acometieron  en el ámbito nacional e internacional.

La temática acerca de la presencia de Martí, se enfocaba fundamentalmente hacia la valoración de su figura  como símbolo de la obra revolucionaria, a develar las menciones explícitas al quehacer del Maestro en los documentos fundamentales de la Revolución. Con este concepto se identifica también el reflejo de su imagen y su obra en  monumentos, parques, museos, órdenes y otras creaciones artísticas, educacionales o científicas.

Cuando se analiza el tema en términos de vigencia, es del todo imprescindible establecer la relación entre la línea de pensamiento que se está analizando —en este caso el pensamiento martiano—  y la realidad que esta reflejó y que le sirvió de contexto histórico social.

Los estudios de recepción se han encaminado a develar la influencia martiana, en las nociones que conceptos tales como antiimperialismo, independencia, justicia y libertad puedan sustentar los preceptos filosóficos, políticos y culturales de instituciones, corrientes políticas o personalidades que han asumido de forma creadora su ideario o de aquellas que lo han tergiversado o rechazado.

Entre 1989 y 1995 se publican en Cuba más de cien trabajos que abordan las temáticas de recepción, vigencia y presencia de José Martí. Ello obedecía no solo a circunstancias políticas coyunturales, sino también a determinadas estrategias que asumieron las comunidades científicas cubana y latinoamericana con el objeto de difundir con mayor amplitud el ideario martiano.

En los primeros años de la traumática década de los 90, signada por el desplome del socialismo del este europeo, incluyendo la URSS, se hizo evidente que no se produjo el vacío ideológico que tanto esperaban los Estados Unidos y las corrientes reaccionarias de origen cubano. En ese contexto, el pensamiento martiano se retomaba no solo en sus aristas más trascendentes, sino en aquellas que tenían relación con lo cotidiano y más humano de su quehacer revolucionario.

Aparece así una obra de singular belleza que clasifica entre las de mayor resonancia en el ámbito de la recepción martiana. Se trata de Martí a flor de labios (2) de Froilán Escobar, en la que se recurre a la llamada historia oral para recoger las vivencias y percepciones que sobre Martí, guardaban en la memoria algunas personas que lo conocieron cuando eran niños o adolescentes. A través de estos relatos, Martí resultaba un ser humano más cercano y real, capaz de calar profundamente en aquellos seres sencillos no solo por su carisma y dotes de comunicación, sino también por sus valores éticos. Similar propósito perseguía la selección  que Carmen Suárez sacó a la luz años después con el título Yo conocí a Martí, en la que recogía  una aproximación a la imagen, los gestos,  y el carácter del Apóstol a  través de algunos testimonios de personas que lo conocieron y trataron en diferentes momentos de su vida. (3)

En medio de los múltiples desafíos cotidianos de aquellos años difíciles, y a la vez fecundos, aparecieron reflexiones profundas, y en ocasiones bastante audaces, que  permitieron aquilatar en todo su valor real, la utilidad del legado martiano para la resistencia de Cuba. Es el caso de textos como “Martí y el desafío de los noventa”, de Cintio Vitier, que se dio a conocer en el Centro de Estudios Martianos el 25 de junio de 1992 y que luego se publicó en La Gaceta de Cuba bajo el mismo título (4). En este texto, Cintio nos dice que “la tradición nacional, culminante en Martí no podía ser subsidiaria de la nueva ideología, es decir, del socialismo, sino al revés”, y además proclama que los principios políticos y éticos martianos bastarían para otorgar fundamento a nuestro socialismo y a nuestra democracia.

Dos años después, Cintio volvía a la carga con aquellas palabras memorables de “Martí en la hora actual de Cuba”, oportunamente socializadas por Juventud Rebelde y que fueron incluidas en su libro Resistencia y libertad.

También debemos a La Gaceta de Cuba, la publicación de otro texto fundamental, en este caso “El valor de la grandeza”, de Pedro Pablo Rodríguez, igualmente interesado en un abordaje del pensamiento martiano “desde y para ahora”, con el fin de indicarnos la lógica de seguir un camino propio para lograr el mantenimiento de la independencia económica y política de la patria.

Entre todos los  estudios dedicados a la temática de recepción, sobresale una documentada reconstrucción de las formas en que los textos e imágenes martianas han sido interpretados dentro y fuera de Cuba, durante cien años. El libro en cuestión, José Martí. Apóstol, poeta, revolucionario: una historia de su recepción, del escritor alemán Ottmar Ette, fue publicado por primera vez en 1992 y traducido al español en 1995. Mediante esta investigación, Alemania comienza a destacarse por su interés en la obra martiana. De este modo, al margen de algunos criterios controversiales acerca de la interpretación de los textos martianos, sus posiciones funcionalistas respecto al proceso de la recepción intraliteraria, determinados vacíos  en los estudios de recepción, y  la ausencia de los contextos adecuados para explicar los conflictos de tipo ideo-político que señala, la obra de Ette, por la  amplitud de la información que ofrece, resultó una fuente de consulta útil e indispensable, y significó un salto de calidad en la producción de esta temática.

En 1995, con el arribo del centenario de la caída en combate de José Martí, llegó una enorme avalancha de aproximaciones a la vigencia y recepción de su ideario. Sin embargo, y por razones intelectuales e históricas más que justificadas, en el campo que nos ocupa, los mejores intentos de la reflexión cubana continuaron mayoritariamente centrándose en la utilidad del legado martiano a la resistencia de Cuba.

<< Editorial CREART, 1995

A partir de estos presupuestos, se publica  un folleto con el título Vigencia del pensamiento martiano (5), que contiene 6 aproximaciones al tema de Martí y su trascendencia en la obra de la Revolución, el primero de los cuales, “La Cuba de Martí: proyecto, realidad y perspectivas”,  es de la autoría de Cintio Vitier, quien hace un pormenorizado análisis del discurso de Martí, “Con todos y para el bien de todos” acercándolo a los problemas de la actualidad cubana y del futuro previsible de esa propia realidad.

En 1998, en ocasión del centenario del natalicio de Juan Marinello, uno de los más importantes estudiosos del pensamiento martiano, aparece el libro Aprehensión martiana en Juan Marinello de Rigoberto Pupo. Este ensayo abordó con rigor científico la interpretación de Marinello acerca de la cultura, la identidad nacional y el hombre, aspectos éstos —y particularmente el último—, que recoge el legado de nuestras más genuinas tradiciones culturales, y que no se había encontrado con tal especificidad en los estudios realizados hasta ese momento acerca del insigne martiano.  

Dos años después aparece el libro “Martí y Marx en el socialismo de Cuba” de Armando Hart Dávalos y Raúl Valdés Vivó que reunió dos textos, uno de cada autor,  dirigidos a subrayar la profundidad del ideario martiano en los terrenos político, social y económico y sus aproximaciones al socialismo.

No hubo otra compilación de textos relacionados con las temáticas señaladas hasta el año 2003, y ésta se publica con la singularidad de reunir investigaciones que vinculaban a Martí con el proceso histórico de una provincia en particular, en este caso, de Santiago de Cuba. El libro titulado Donde son más altas las palmas (6), contiene 17 trabajos de los cuales 9 responden al tema de recepción. Entre los textos que contiene el mencionado volumen se debe destacar el de Israel Escalona, responsable de la compilación, quien hace un recorrido por el rescate y la divulgación martiana en la región.

El mismo año, Ediciones Unión publica un libro que, si bien no tiene relación directa con el tema que nos ocupa, revela una manera muy peculiar de descubrir la presencia del símbolo martiano en la república neocolonial, a través de la relación identidad nacional-toponimia patriótica. Se trata de Las metáforas del cambio en la vida cotidiana: Cuba 1898-1902, de Marial Iglesias Utset, que resultó Premio UNEAC de Ensayo en el 2002. De forma original, la autora describe cómo tiene lugar el proceso de desmontaje de los símbolos coloniales y su reemplazo por aquellos que reafirmaban el nuevo status quo surgido con la república, entre los cuales el Apóstol cubano formaba parte de las estrategias simbólicas fundacionales que desplegarían los grupos de poder  para legitimar y garantizar la conducción del Estado.

Por su parte, ese año Fina García Marruz, publica su libro El amor como energía revolucionaria en José Martí (7), documentado ensayo, publicado por primera vez en 1992, con el objeto de estudiar su ideario político-social, pedagógico y estético. Al abordar la razón de este trabajo, la autora se adentra en el ámbito de la recepción martiana en el siglo XX. Inestimable podría considerarse la forma en que valora con rigurosidad científica y atinado juicio la bibliografía de vario mérito, pero en general valiosa y útil que se produjo en la república neocolonial, y los análisis de la exégesis sobre la obra martiana en tiempos convulsos de la etapa revolucionaria.

<< Editorial Pueblo y Educación, 1996

Se puede afirmar que entre las más relevantes contribuciones en el campo de la trascendencia y vigencia del pensamiento martiano, no pueden dejarse de mencionar las obras del doctor Cintio Vitier y de Fina García Marruz, quienes sin lugar a dudas marcaron pautas en el tratamiento del tema. Ellos lograron examinar los condicionamientos, fundamentalmente ético-políticos, que sitúan a Martí como mentor permanente de nuestra Revolución, sin aplicaciones dogmáticas y reduccionistas de su ideario. Ante la guerra de pensamiento que se nos hacía, hicieron una contribución cenital con la creación de los Cuadernos Martianos,  destinados a dar a conocer a Martí en su integralidad, sin intenciones de fragmentar su pensamiento, sino de incentivar en las nuevas generaciones un acercamiento a la totalidad de su obra.

Más allá de los homenajes y polémicas alrededor de la orientación ideo-política de su pensamiento, Martí continuaba siendo un gran subversivo y se mantenía desafiando el hegemonismo triunfante. Ante los problemas que se iban imponiendo en  la nueva realidad del país, en torno a los fundamentos de la nacionalidad cubana, la búsqueda permanente de una sociedad mejor y del perfeccionamiento del ser humano, se imponía la incorporación de su ideario, que demostraba no estar aún agotado en sus propuestas.

Notas

(1) Una somera revisión de las publicaciones que salieron a la luz entre 1989 y 1995, pone en evidencia que había una permanente preocupación por resaltar la vigencia del Apóstol, y  por rescatar una memoria que estaba destinada a intervenir en el debate que entonces no se limitaba al destino del socialismo, sino también al destino de la nación cubana. Como muestra de éstas, se hallan: Roberto Fernández Retamar. “La advertencia y los combates del Maestro están vivos”. Granma, La Habana, 29 de septiembre de 1989;  José Cantón Navarro. “Martí, cada vez más cercano”. Trabajadores, La Habana, 1991; Cintio Vitier. “Martí y el desafío de los noventa”. La Gaceta de Cuba, La Habana, septiembre-octubre de 1992 y “Martí en la hora actual”. Juventud Rebelde, La Habana, 18 de septiembre de 1994; Pedro Pablo Rodríguez. “El valor de la grandeza: Martí desde y para ahora”. La Gaceta de Cuba, La Habana, marzo-abril de 1992; Raúl Valdés Vivó. “Martí y el pueblo nuevo”. En: Pensamiento en los cambios de Cuba. Martí, Marx, Lenin, Che, Fidel. ¿Involución o evolución? Nuestra lucha dará la respuesta, La Habana, Escuela superior del PCC “Ñico López”, 1994; Fernando Martínez Heredia. “Martí ante la realidad y la utopía de hoy”. Revolución y Cultura, La Habana, No 3 mayo-junio de 1995; Varios autores. “Discutir a Martí”. Temas, La Habana, No 2, abril-junio de 1995.

(2) Froilán Escobar. Martí a flor de labios. Editora Política, La Habana, 1991.

(3) Colectivo de autores. Yo conocí a Martí. Ediciones Capiro, Santa Clara, 1998. La selección se hizo en su mayor parte a partir de la compilación que hizo la Revista Cubana, entre 1951 y 1952.

(4) La Gaceta de Cuba, La Habana, septiembre-octubre de 1992. El mismo texto se publica bajo el título de Resistencia y libertad en el libro homónimo publicado por la Editorial Unión en 1999.

(5) Colectivo de autores. Vigencia dl pensamiento martiano. Editorial Creart, La Habana, 1995

(6) Colectivo de autores. Donde son más altas las palmas. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2003.

(7) Fina García Marruz. El amor como energía revolucionaria en José Martí. Centro de Estudios Martianos, La Habana, 2003.

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