Posteado por: mariana50 | julio 29, 2010

AHORA LLEGÓ EL FLACO

AHORA LLEGÓ EL FLACO (LA BIENVENIDA ABAJO)

AHORA LLEGÓ EL FLACO

El miércoles llegó a Miami el preso de la cuellera, la silla de ruedas y las patas flacas. O sea, Armando Valladares # 2. Y por supuesto, se subió la camisa de nuevo para que le vieran las costillas y la gente le levantó las patas. La cuellera, que se la había quitado en Cuba hacía días, se la volvió a poner para viajar. Parece que la usa como aditamento o trofeo de guerra. Los guardias de la prisión seguro le pegaron golpes de karate con el canto de la mano en la nuca porque vino también con dos guantes de boxeo a lo Rocky Balboa pero con la bandera cubana.

Pero si no se fajó allá no sé con quién coño se va a fajar acá. Gritó varias cosas (acá, no allá). Y dijo que era un patriota. Eso es obvio, apenas uno llega a Miami, es de todo, hasta americano… El alcalde habló. Un grupito de gente aplaudió, una vieja se quitó los espejuelos, lo envolvieron en la bandera cubana (todo fue a nivel de banderas, llevaron la Yanqui y la de los Confederados) y se lo llevaron en una ambulancia con escolta policial para el Jackson Memorial, un hospital que paga el contribuyente americano, no el USAID ni Tomasito Regalado, el cuál – cuando no era alcalde – no pudo pagar el tratamiento del corazón de su mujer por las deudas al IRS y la jeba se le dio ñámpiti gorrión. Dios da, Dios quita. Le quitó la mujer y le dio la ciudad. Y este preso, que era gordo al entrar a la cárcel, salió flaco. Y los que entraron flacos salieron gordos. La cárcel es una cajita de sorpresas. Éste cogió duro el Evento de Inanición o tal vez cogió el SIDA. En la cárcel se coge de todo, hasta los culos.

Yo estuve preso 21 días en Camagüey por escaparme del Sercicio Militar y allí quienes cogieron candela fueron las colchonetas de mi celda cuando las incendié para que me sacaran a la enfermería y de allí me llevaran al hospital psiquiátrico porque los otros presos – pasmados- decían que yo estaba loco (la gente toda la vida ha dicho eso de mí, desde chiquito recuerdo). Luego estuve preso 3 días en Miami cuando asalté el Herald y la pasé encadenado de manos y pies en celda personal con overall rojo, no naranja, decían que para mi protección. Cuando me veían caminar por los pasillos todo encadenado así con el overall rojo y cabecipelao, los demás me miraban como si fuera un dinosaurio resucitado. Al final me dieron un uniforme verde, creo que de loco. Me cambiaron de uniforme más que un modelo y me pasaron de una prisión a otra. Me acuerdo de un policía cubano que dijo: “Allá se llevan al Animal”. No sé de quién me estaban protegiendo si los directores del periódico estaban afuera, no adentro de las cárceles pero bueno…

 … este hombre que llegó ayer no quiso ir al Hostal de Vallecas. No sé si está enfermo de verdad o se hace poniéndose y quitándose la cuellera (eso lo dirán los médicos) lo que sí sé es que comemierda, no es.

©varela

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