Posteado por: mariana50 | julio 26, 2010

Haila no saca cuentas

Haila no saca cuentas

 

Recién terminó el preescolar, en el mismo hospital, intentando sus primeros trazos entre suero y suero. Es viva, alegre, quizás un poco dormilona, y ningún intruso, como estos reporteros, se salva de conocer en fotos a su hermana de 17 años o de ser presentado a Claudia, la muñeca que se ha convertido en su mejor amiga. 

Haila enseña las fotos de su hermana mientras los doctores que la atienden batallan contra las mareas del bloqueo.
(Foto: GILBERTO RABASSA)
Haila Chabelys Alonso llegó desde Cienfuegos, Cuba, al hospital Juan Manuel Márquez en La Habana, hace un año y cinco meses, diagnosticada con Sarcoma de Ewing -un tipo de tumor- en la tibia derecha. Ahora su enfermedad está controlada. En estos largos meses ha recibido más de 25 sueros e incontables pruebas diagnósticas.

La niña aún no sabe sacar cuentas.

Si pudiera, quizás probaría a resolver la suma interminable de cuánto se ha encarecido su tratamiento después de que los citostáticos incrementaron su precio hasta un 50 por ciento en los últimos cinco años o cuánto representa, en números, cada puerta que se cierra a la hora de adquirir cualquier medio de diagnóstico.

Uno de los portazos más recientes llegó de la mano de empresas como Beckman-Coulter, Dade-Behring, Abott y Bayer, que no permiten la venta a Cuba de sus tecnologías de diagnóstico para laboratorio clínico y microbiología.

Hasta ahí sería solo cuestión de buscar otra aldaba. Pero resulta que esos, y otros emporios farmacéuticos también estadounidenses, representan el 70 por ciento de este sector en el mundo.

Los barcos con la bandera de la estrella solitaria, tienen que ir a tocar puerto en la lejana Europa, y buscar dentro del 30 por ciento restante, con sus arcas bien repletas de divisas para pagar los desorbitados fletes.

Y cruzar los dedos, pues los perseguidores siempre están al acecho.

Recientemente, el accionista principal de la inglesa OXOID, suministradora de reactivos y medios de cultivo, pasó a ser parte de una firma con intereses norteamericanos y se negó a emitir la cotización de un grupo de reactivos solicitados por Cuba debido a las restricciones del bloqueo.

Y si de cáncer se trata; la compañía estadounidense Varian Medical Systems adquirió el negocio de equipos de braquiterapia de la compañía canadiense MDS Nordion’s, que suministraba al sistema de salud pública cubano las fuentes de isótopos radioactivos Ir-192, con los cuales se aplican las radiaciones en los tratamientos de tumores.

Por supuesto, las ventas cesaron de inmediato. Pero la historia no paró ahí. En busca de otras opciones en Europa, se compró a la firma holandesa Nucletron uno de los dispositivos.

Luego de concluida la operación comercial, la gerencia de la firma informó que no podían entregar la computadora que el equipo lleva acoplada, porque era de fabricación norteamericana.

 

Fuente: Bohemia

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