Posteado por: mariana50 | julio 16, 2010

Cuba: un enigma para el pulpo Paul

 

Por Elíades Acosta Matos

España gana inobjetablemente su primer Campeonato Mundial de Fútbol. Un general con mando de tropas, derrotado en Afganistán, antes de ser removido, hace extrañas revelaciones a la revista “Rolling Stone” que reviven el peligro de un nuevo paso del Rubicón. Una flota silenciosa, formada por buques de guerra norteamericanos e israelíes

se desliza, casi de contrabando, por el Canal de Suez, con sus misiles enfilados contra Irán. Y en medio de tantos focos de tensión, entre vuvuzelas, goles electrizantes, y sombríos augurios de hecatombe, se abre paso la noticia y disputa, de tú a tú, los titulares: el gobierno cubano, tras conversaciones con el Canciller español y la Iglesia Católica de la isla, acuerda la liberación paulatina de 52 presos por motivos políticos.

De inmediato, como era de esperar, brotaron las más variadas reacciones. Cuesta trabajo creer que el mundo, en medio de crisis galopantes y un futuro incierto, empapado por los derrames de petróleo del Golfo, sea capaz de prestar tanta atención a la decisión soberana

de un gobierno, que por demás, no sienta precedente alguno. En ocasione anteriores, miles de presos cubanos habían sido liberados, especialmente durante el gobierno de Jimmy Carter. ¿Por qué este extraño y conmovedor interés en el asunto? ¿Por qué ahora?

La  explicación  pasa por lo que se considera, según varias fuentes, los primeros pasos de la Revolución hacia una virtual apertura o cambio paulatino de régimen. Desde este ángulo, la liberación de estos presos, en este momento concreto, significaría una debilidad del gobierno cubano, una legitimación de los raquíticos grupos internos que se le oponen y el inicio de un proceso que culminaría con la claudicación de sus políticas y la abdicación de sus principios socialistas, en aras de diluirse en el capitalismo global, al que llaman “democracia occidental”. Es por ello que este suceso ha copado los titulares de los principales medios del mundo, desplazando a peligros reales de guerras nucleares y festejos deportivos.

Pero otros analistas, entre los que se cuentan algunos nada complacientes con la Revolución como Héctor Palacios y el propio Carlos Alberto Montaner, han sido más cautelosos en sus predicciones y han preferido ver en ello una primera movida que ha de ser seguida por acciones sucesivas de otros actores. “Lo que está pasando es conveniente” –ha afirmado el segundo. “Cuba dio un primer paso que sirve para desatar cosas; pues ahora, a moverse todos…” –ha dicho el primero. Pero aún estas opiniones más mesuradas y en apariencia menos unilaterales, pecan de una misma omisión: no mencionan en la ecuación el factor Estados Unidos, ni su política de acoso implacable a Cuba, ni su injerencia en los asuntos internos de la isla, ni su financiamiento directo a la contrarrevolución cubana, ni sus responsabilidades históricas en este conflicto. Tal parece, de creerlos, que estamos en presencia de un conflicto exclusivamente interno. Eso es una inmensa falacia, y ellos lo saben.

Pero a pesar de este conmovedor esfuerzo de  enmascaramiento de lo inocultable, o de encogimiento deliberado de uno de los dos actores principales del conflicto, muchas reacciones apuntaba también hacia el reconocimiento de que la decisión del gobierno revolucionario cubano significaba la posibilidad de que se aboliera, en septiembre, la llamada “Posición común” de la Unión Europea, incluso, de que el Congreso de Estados Unidos apruebe el levantamiento de las leyes que prohíben a los ciudadanos norteamericanos visitar la isla, como turistas. Y ya esto no ha despertado en esos círculos el mismo entusiasmo que las liberaciones, porque, claro, liberaría también las tensiones y eso, en el fondo, no les conviene.

En este caso, más allá de augurios, condenas y absoluciones, un pequeño detalle ha escapado a muchos de los  analistas del suceso, o al menos, ha sido intencionadamente silenciado: con estas liberaciones, culmina el falso protagonismo de los corifeos, queda la

escena libre para la trama verdadera, y retoman su centralidad los protagonistas reales. Se cierra un período en que se logró difuminar la verdadera contradicción de fondo entre la Revolución cubana y sucesivos gobiernos norteamericanos, empeñados en destruirla, a partir de apetencias imperialistas y criterios geopolíticos, sustituyéndola por la falsa contradicción entre una oposición fabricada y amamantada desde el exterior, y el gobierno que representa a la mayoría del pueblo cubano y sus ideales de independencia, soberanía y justicia social. Y de toda trama falsa, como era de esperar surgieron falsas autoridades, personajes esperpénticos, logreros y oportunistas en el carnaval periódico con que la prensa extrajera y los diplomáticos de un puñado de embajadas-comparsas se refocilaban para alimentar con imágenes y sonido la guerra cultural total contra una isla rebelde.

Pasado este extravío momentáneo de la trama histórica verdadera; retomada la senda de las contradicciones esenciales, demos paso, señoras y señores, a la ineludible confrontación ideológica, política y cultural entre una pequeña isla del Caribe, empeñada en construir una alternativa basada en la solidaridad humana y la justicia social, y la mayor superpotencia de la Historia, empeñada en no permitir desafíos a su dominio, a su hegemonismo y a su filosofía del despojo imperialista. Porque las que se enfrentan aquí son dos cosmovisiones y dos sentidos de la vida diametralmente opuestos. Y jamás el imperio ha salido indemne cuando el mundo ha apreciado, sin distracciones, sin interferencias, en vivo y en directo, su criminal ensañamiento contra un pueblo pequeño que se niega a ser conquistado.

Para el cubano de la calle, ese que no suele ser tenido en cuenta por la CNN, ni El País, ni la BBC, y al que no he hallado aún encuestado al respecto en ningún órgano de prensa, incluyendo los de la isla, todo lo que signifique reducir tensiones en su vida cotidiana, y mantener las conquistas esenciales de la Revolución, es bienvenido.

Contrariamente al sambenito de agoreros y cubanólogos, somos un pueblo de diálogo y de razonamiento, con un acendrado sentido de la dignidad y la justicia, con simpatías por la inteligencia y las medidas políticas correctas y tomadas a tiempo: la inmensa mayoría de las personas que conozco, con las que me encuentro en las calles de La Habana, apoyan irrestrictamente las medidas adoptadas, y sienten, instintivamente, que con ellas la Revolución retoma una senda de jugadas audaces y proactivas que siempre le dieron el triunfo en su ya larga y accidentada vida, defendiéndose de su poderoso enemigo.

Creo firmemente que los verdaderos motivos de preocupación no están ahora de este lado del Estrecho de la Florida, sino del otro. Imagino a torvos personajes lamentando por lo bajo que una reducción de las tensiones con la isla afectaría sensiblemente la maquila de la confrontación y pospondría los tres días con licencia para matar con el que llenan sus noches de insomnio. Imagino también a los creativos chicos de las agencias ideando sucedáneos para sustituir a ciertos iconos de utilería inflados por la propaganda lacrimógena: ha bastado un ligero movimiento por los flancos, apenas perceptible, para que quedaran en un rincón, mustios e inútiles, como el atrezzo político que siempre fueron.

Cuba revolucionaria sigue su marcha, liberada de lastres, recién levantada. Tiene mucho por delante, incluyendo los cambios estructurales que son impostergables, pero para más revolución y mejor socialismo. Y el imperio sabe que, despojados de máscaras, tendrá ahora que dar la cara.

No hace falta ser ese infalible pulpo Paul del acuario Sea Life, de Oberhausen, para adivinar el resultado de esta confrontación: es el mismo que se ha venido obteniendo, año tras año, en las últimas cinco décadas. O aún mejor, si recordamos que Revolución es política, y política es audacia, previsión, decisión e inteligencia.

¿Quién liberará ahora a la política norteamericana hacia Cuba de sus crueles carceleros?

Eliades Acosta Matos, filósofo y escritor cubano, es miembro del equipo de Progreso Semmanal/Weekly.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: