Posteado por: mariana50 | junio 30, 2010

La Ciudad de Camagüey

Ciudad de Camagüey: Monumento Nacional y Patrimonio de la Humanidad

Por M.C. José Fernando Crespo Baró

Sin dudas, en el atractivo de la ciudad de Camagüey se unen las singularidades de su repertorio arquitectónico, el trazado caprichoso de sus callejas, plazas y plazuelas ―en ruptura con el ordenamiento peninsular de larga duración histórica― a la vez que sus antiguos templos y hasta el trato entre lugareños, preciados de ser muy conservadores.  En esta nómina se dan la mano la historia, las leyendas y las tradiciones de gran arraigo en el terruño.  

La Villa primigenia y andariega, surgida por obra de los hombres de la hueste guerrera de Diego Velázquez en el siglo XVI, se adentró, con ayuda nativa, en el hinterland de la extensa región de topónimo aborigen.  En lo adelante este último, Camagüebax, dejaría casi de escucharse para afincarse el de Santa María del Puerto del Príncipe o, simplemente, Puerto Príncipe. 

En breves años el crecimiento del poblado rústico y desordenado se hizo notar(1).  Si bien en esa primera centuria las cifras de vecinos españoles resultan muy imprecisas, entre 14 y 30 europeos, hacía el siglo XVII ya comienza un proceso de lento incremento hasta alcanzarse la cantidad de aproximadamente 2 mil habitantes a finales de esa centuria.  

Acerca de las construcciones solo aparecen menciones o vagas referencias de estas y sin que en los documentos más antiguos de la etapa pueda advertirse indicio alguno de aplicarse o tenerse en cuenta un esquema planimétrico urbano.  

Hacia la segunda década del siglo se sabe de la presencia de 150 casas, tal vez este número guarde relación con el número de vecinos cabezas de familia, por lo general de cinco miembros, como promedio, que debieron habitar esas primeras viviendas rústicas. 

Si bien esta cantidad nada nos dice sobre un orden de ubicación establecido de antemano por las autoridades cabildarias, no es muy atrevido suponer que estas casas debieron estar ubicadas de manera dispersa en torno a la iglesia mayor y en el espacio algo irregular también que quedaría convertido en Plaza de la Iglesia Mayor.  

Por cierto, acerca de la construcción del templo principal, el obispo Diego Sarmiento y Castilla refirió que la misma se estaba construyendo de piedra en el año 1544.  Esto último sugiere que a partir de ese momento se daba un paso de avance en las construcciones principeñas, toda vez que estas ganarían en solidez y durabilidad, por supuesto, casas aristocráticas pertenecientes a la curia de tal rango.  

Cabe recordar que las piedras empleadas en la construcción, combinadas con las paredes de embarrado, algo de más consistencia para sostener la cubierta de tejas, de seguro estuvieron situadas en el entorno de los edificios más representativos del poder colonial en Puerto Príncipe, como ocurría en la villa de San Cristóbal de La Habana (2)

En el siglo XVIII la imagen de la Villa principeña debió ser alterada sobremanera.  Los primeros barrios históricos surgidos en torno a los templos de San Francisco de las Llagas dedicado a Santa Ana, Nuestra Señora de La Merced Redentora de Cautivos, el de la Parroquial Mayor, y San Juan de Dios, sumaron nuevas casonas pero en su mayoría respetando el esquema y detalles tradicionales de la etapa anterior, aunque incorporaron otros elementos arquitectónicos que las destacarían hasta formar verdaderos hitos dentro del repertorio de la arquitectura local y del paisaje urbano en expansión (3).  

Cabe mencionarse la casona de dos plantas de la calle de San Francisco señalada con el número 4 antiguo [15 moderno], entonces de balcón corrido (4).

Lo logrado por Puerto Príncipe en materia constructiva y urbana fue consolidado y mejorado con creces en el siglo XIX.  Todo fue posible por la sólida base económica desarrollada desde el siglo XVII por el comercio clandestino de cueros y la industria pecuaria con el Caribe, y el enorme capital acumulado mayoritariamente en manos criollas fue determinante en este progreso material. 

Tales avances debieron influir en la decisión, con algo de retraso, del rey Fernando VII, de conferirle a la Villa el Título de Ciudad y la atribución del uso de Escudo de Armas y Mazas Capitulares, entre otros beneficios, desde el mes de noviembre de 1817, atributos que la hacían comparable en derechos y ciertos privilegios a otras ciudades del reino en la península.  

El Decreto Real destacaba en esa oportunidad que dicha Villa se hallaba “adornada de muchos y buenos edificios.” (5)  En realidad desde el siglo XVIII la ciudad reunía en su nodo de mayor antigüedad valiosas construcciones levantadas por el capital de las familias Arteaga, Hidalgo, Miranda, Recio, Sánchez, Vergara, Zayas, entre otras muchas. 

Estas viviendas habían ayudado a modelar, si se quiere, la irregular fisonomía urbana de plazas y plazuelas, en rompimiento con las ordenanzas y tradicionalismos del Antiguo Régimen, por jugar su papel en la compactación de los primeros lotes de manzanas que rodearon la plaza fundacional, y con ello, los primeros barios históricos.  

Un conjunto de edificaciones de correcta factura hacían ver a todas luces que la Villa se desarrollaba de manera casi autárquica.  Maderas preciosas, piedras, tejas, cal, ladrillos, arena y horcones de jiquíes servían para el sostén del edificio colonial.  El Cabildo, el Colegio de la Compañía de Jesús, varias iglesias y tres conventos y las casonas de los más encumbrados vecinos hacían de Puerto Príncipe uno de los entornos más pintorescos y atractivos de la región centro-oriental y de la Isla toda.  

Al arribar al siglo XX, quiso el pueblo que a la ciudad de Puerto Príncipe le fuera devuelto su topónimo aborigen de Camagüey.  Andando los años la ciudad fue declarada Monumento Nacional, el 10 de octubre de 1978 (6).  

Igualmente este atributo se hizo extensivo al Centro Histórico, el que cubre una extensión de 330 hectáreas de superficie, uno de los más extensos con que cuenta la nación.  Gracias al tesón, amor y espíritu de conservación y defensa del patrimonio edificado, las autoridades y pueblo han dado muestras de cultura, inteligencia y gran estima por su ciudad histórica. 

Por estas circunstancias excepcionales que se reúnen en el trazado desobediente y los templos históricos de la legendaria Puerto Príncipe, en el mes de julio fue conocida la Declaración de Québec, Canadá, en la cual un comité de expertos de la UNESCO pronunció su fallo de modo favorable para que el Camagüey integrara la lista de ciudades declaradas Patrimonio Cultural de la Humanidad (7).  

La noticia llenó de júbilo a camagüeyanos y camagüeyanas.


Notas

(1) La figura irregular de la Villa inicial parece haber guardado una relación estrecha y directa con la vida rural cercana, en especial con la intensa cría de ganados en hatos y corrales que la rodearon.
 

(2) Leyendo las actas del Cabildo de La Habana correspondientes al siglo XVI advertimos la falta de orden en la ubicación de los solares que eran otorgados por ese órgano para construir sus casas los vecinos, situación que cambiaría poco después.  
  (3) Vale señalar que el obispo de la Isla Pedro Agustín Morell había señalado en 1756 que en la villa había 12 casas de alto. En realidad debieron ser más según el poder económico y político detentado por muchas familias de la elite local.
  (4) Esta interesante casona fue construida en la cuarta década del siglo XVIII por propietarios de sólida posición económica. Uno de estos fue el Síndico del convento de San Francisco, Bernardo Guerra Montejo. Luego la mansión pasó al doctor en medicina Pedro León de Socarrás, uno de los primeros médicos de que se tiene noticias en la Villa. Tanta fue la reputación arquitectónica de dicha casa que el intelectual español José María Abraido y Sarmiento la incluyó, junto a otras dos más, en su texto, Una villa de España y una ciudad de Cuba. Avilés-Puerto Príncipe (El Puerto Príncipe antes de la guerra), obra de carácter costumbrista editada en el año 1882.
  (5) Datos Históricos y Gráficos de la Ciudad de Camagüey. 12 de Noviembre de 1817-12 de Noviembre de 1917. THE CAMAGÜEY PUBLICITI CO. Camagüey.
  (6) Según Resolución Nº 003 del Consejo de Ministros de la República de Cuba, a propuesta de la Comisión Nacional de Monumentos del Ministerio de Cultura. Publicada en la Gaceta Oficial de la República de Cuba el 10 de noviembre de 1980. Nº de Gaceta Oficial 082.
  (7) La zona abarca 54 hectáreas donde se presentan valores excepcionales de la arquitectura de la villa-ciudad. Por demás, este constituye el nodo de mayor valor histórico y urbano dentro del proceso formativo y de desarrollo de la villa histórica.

Fotos

Centro Histórico de la Ciudad de Camagüey

Carnaval: San Juan Camagüeyano 2009

– Irregularidades de la trama urbana fundacional y su sistema de plazas y plazuelas

 

Vídeos

Vídeo reportaje sobre la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (Flash Player)

Vídeo reportaje sobre el centro histórico de Camaguey, Patrimonio de la Humanidad  (Flash Player)

Ver: Sitio Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey

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