Posteado por: mariana50 | junio 25, 2010

Protesta mundial contra el saqueo israelí a las víctimas del ataque contra la Flotilla de Gaza

Protesta contra Israel en los muelles de Oakland, EE.UU.
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Mucho antes de las 5.30 de la madrugada del 20 de junio unos 800 manifestantes caminaron la milla desde la estación del BART [tren de transporte rápido], cerca de San Francisco, en Oakland, hacia el Atracadero 57 de los muelles de Oakland. Los tempraneros estaban determinados a bloquear las puertas y disuadir a los estibadores para que no descargaran un barco de carga Zim. Zim es una compañía de navegación israelí.Un segundo turno de más de 200 manifestantes también mantuvo las puertas cerradas para los equipos de trabajo de las 4.30 de la tarde.

Gloria La Riva organizó el servicio personal de vehículos que transportó ambas olas de manifestantes. Dijo: “Hay una provisión en su contrato que indica que los trabajadores no tienen que cruzar un piquete si su salud o seguridad están en peligro. El árbitro –que siempre está disponible para este tipo de situación– revisó dos veces las filas de manifestantes en la mañana. Aproximadamente a las 9:15 de la mañana decidió que no existía seguridad para los trabajadores. Consideramos una gran victoria que el árbitro haya decidido a favor del sindicato y que los hombres no hayan tenido que trabajar.”

En vista de que ya habían sido enviados a casa y el arbitraje les fue favorable los hombres recibirán su salario.

* * *

Para La Riva fue otro día de servicio dedicado a su compromiso de toda una vida con la justicia… también con una cierta sensación de haberlo visto antes.

En junio de 1984, cuando San Francisco era todavía un muelle de contenedores comerciales, La Riva apoyó a los estibadores del Sindicato Internacional de Trabajadores de Puertos y Almacenes (ILWU) que emprendieron una acción oficial en el Muelle 80 y se negaron a descargar el barco Nedlloyd del Sudáfrica del apartheid. Los miembros del sindicato se mantuvieron firmes durante diez días –la más larga paralización política de carga en la historia de la Costa Oeste– a pesar de las multas multimillonarias en dólares que les fueron impuestas.

En aquel entonces, el régimen racista del apartheid sudafricano estaba bajo presión. Mientras sus fuerzas de seguridad reprimían cada vez con más brutalidad a sudafricanos negros, incluidos mujeres y niños, los ojos del mundo estaban fijos en imágenes de policías blancos que disparaban contra niños negros en los patios de escuelas y en distritos segregados empobrecidos.

Ahora Israel está bajo presión. El 31 de mayo, la armada de ese país abordó violentamente barcos en aguas internacionales y atacó a pasajeros que llevaban alimentos, materiales de construcción, y ayuda médica. Nueve pasajeros murieron y seis siguen desaparecidos.

Pero la indignación internacional ha estado a punto de estallar desde hace un cierto tiempo contra las acciones de Israel en Palestina. El bombardeo de Gaza durante la Navidad y el Año Nuevo de 2009 fue un acto de continua brutalidad que horrorizó al mundo. Desde entonces, es difícil no ver imágenes de palestinos desesperados. Incluyen a bebés y niños que viven en lo que algunos describen como “la mayor prisión al aire libre del mundo”.

El bloqueo de Gaza por Israel se extiende más allá de sus fronteras en tierra. A los pescadores sólo se les permite llegar a 5,5 kilómetros de su propia costa. Algunos entran sin ser vistos a aguas egipcias, pero al hacerlo ponen en peligro sus vidas.

Responsables israelíes insisten en que no hay una crisis humanitaria. Trabajadores de la ayuda de las Naciones Unidas dentro de Gaza, sin embargo, hablan de que un 80% de la población depende de repartos de alimentos. Datos de la ONU configuran imágenes inquietantes: Un 14% de los niños sufren de crecimiento atrofiado debido a la desnutrición.

* * *

En una de las tres puertas bloqueadas en los muelles, la manifestante Catherine Orozco baja su pancarta (dice “Dejen vivir a Gaza”) y declara: “Visité Israel y Palestina en el año 2002. Fui a Yenín y vi los resultados de la masacre y la destrucción de edificios y casas. Fui a Jerusalén y vi a gente expulsada de sus casas de toda la vida. Estoy muy preocupada por el desastre que Israel está imponiendo al pueblo de Palestina. Aunque nosotros, los estadounidenses, tendemos a preocuparnos más por nuestros propios problemas como la economía y los vertidos de petróleo, los ojos de mucha gente se abren cuando ven que barcos pacíficos que llevan ayuda humanitaria son atacados en aguas internacionales y se mata a activistas por los derechos humanos.”

Mientras EE.UU. se hunde cada vez más en la deuda, el presidente Obama insiste en que Israel es un “verdadero amigo” cuya seguridad es una “máxima prioridad…sacrosanta… no negociable”. El 4 de junio, menos de una semana después del acto de piratería de Israel en aguas internacionales, Obama declaró un “fuerte compromiso” para asegurar que “el vínculo entre EE.UU. e Israel sea inquebrantable hoy, inquebrantable mañana, inquebrantable eternamente”. Luego autorizó otros 30.000 millones de dólares como ayuda para Israel durante la próxima década. (El presidente Bush autorizó 13.000 millones de dólares durante su presidencia.)

Estos días, la palabra “apartheid” es relacionada regularmente con Israel. Por cierto, los paralelos entre Israel y Sudáfrica del apartheid son obvios para todo el que haya visitado ambos lugares o estudiado esa forma de política.

Bajo la luz clara del sol que caía sobre los muelles de Oakland el 20 de junio, es evidente que cada vez más gente de todas las edades y formaciones toma nota de esta nueva versión del apartheid. Lo que ven les quita el temor ante la amenaza omnipresente de ser etiquetados como “antisemitas” o como “judíos que se odian a sí mismos.”

Si el gobierno israelí sigue la directiva de una sola señal evidente en este día –“Boicot de barcos y bienes israelíes”– consideraría exhaustivamente la historia del apartheid de Sudáfrica. Entonces dirigiría el barco de su Estado hacia una estrella diferente… y a toda v velocidad.

……..

Susan Galleymore es autora de Long Time Passing: Mothers Speak about War and Terror, presentadora de Raising Sand Radio de la Universidad Stanford, y antigua “madre militar” y Consejera de los Derechos de los Soldados. Nació en Sudáfrica del apartheid, vivió en Israel desde 1975 hasta 1977, y fue de nuevo de visita en 2005. Para contactos, escribidle a:

media@mothersspeakaboutwarandterror.org.

http://www.counterpunch.org/galleymore06232010.html

El gran robo de la Flotilla
Traducido para Rebelión por LB.

Ha habido tres o cuatro noticias procedentes de varios pasajeros que afirman que los israelíes agarraron sus tarjetas de crédito y se fueron a comprar cerveza con ellas“. Eso es lo que Greta Berlin, miembro de la Flotilla de la Libertad para Gaza me contó sobre lo que sucedió con las posesiones de las personas que se encontraban en los siete barcos de la flotilla.

Hasta el momento se ha prestado mayor atención a las muertes (por el momento hay nueve muertos y dos personas tan gravemente heridas que es poco probable que sobrevivan). Menos atención se ha prestado a las 40 o 50 personas heridas o golpeadas (muchas de ellas en las cárceles israelíes). Quienes la pasada semana apreciaron el artículo de Counterpunch del extraordinario Kenneth Nichols O’Keefe deberían ver la entrevista en la que aparece sangrentado y golpeado tras ser liberado de la custodia israelí.

Sin embargo, lo que los israelíes hicieron con los objetos personales de los pasajeros ha recibido escasa atención. El asunto puede resumirse en pocas palabras: robo, destrucción dolosa y confiscación.

En primer lugar hay buenas noticias: los suministros. Se informa de que las Naciones Unidas van a transportar “todo el cargamento” de las naves turcas a Gaza. Esperemos que suceda lo mismo con los suministros de las embarcaciones no turcas. Es un triunfo amargo para el Movimiento Libertad para Gaza, y una señal de que a pesar de los miles de manifestantes que el club de fútbol israelí Betar organizó para que vomitaran odio frente a la Embajada de Turquía en Israel y de los sondeos de opinión que muestran un abrumador apoyo israelí al asalto, Netanyahu es lo suficientemente racional como para percatarse de que debe hacer alguna concesión.

¿Qué ha pasado con los objetos personales, las cámaras, los ordenadores, los Iphones y el equipaje? Según Greta Berlin, algunos aparatos electrónicos fueron devueltos, pero completamente destrozados. Otros no fueron devueltos en absoluto. Los israelíes utilizan selectivamente fragmentos de vídeo filmado por los pasajeros para reforzar su versión de que los pobres israelíes que descendieron rapelando desde el cielo fueron atacados por terroristas bien armados. El resto de las cintas de vídeo y de las tarjetas de memoria las mantienen retenidas, sin duda para LA INVESTIGACIÓN, o quizá han resultado “extraviadas” preventivamente.

Berlín dijo que había recibido una información procedente de un abogado que trabaja para una organización turca según la cual los israelíes habían destruido equipos por valor de más de 3,5 millones de dólares. Prendas de vestir y artículos personales. Si un pasajero quiere ver si los israelíes han devuelto su equipaje tiene la opción de ir hasta un almacén situado en Turquía y explorar allí las maletas llenas aleatoriamente con ropa y equipo, para ver lo que puede recuperar.

El dinero y las tarjetas de crédito los israelíes los robaron directamente. No han devuelto ni un centavo de todo el dinero en efectivo y, como ya se ha mencionado, algunos funcionarios de seguridad israelíes van por ahí trasegando alegremente sus [cervezas] Lowenbraus mientras se ríen de sus involuntarios benefactores.

Los israelíes no han devuelto aún muchos de los pasaportes que confiscaron, especialmente los de los israelíes palestinos. Surge la pregunta: ¿qué estarán haciendo con ellos? ¿A qué búnker del Mossad los han enviado para ser examinados y modificados para ser utilizados en el próximo asesinato?

Luego están los barcos, que en esta ocasión han sido embarcaciones grandes y costosas, no los pequeños barcos de los primeros viajes. Permanecen amarrados en el puerto de Ashdod. Se supone que los israelíes los iban a devolver a Turquía en diez días. El Movimiento Free Gaza teme que los israelíes les exijan firmar un compromiso garantizando de no volverlos a utilizar para llevar suministros a Gaza. Sobra decir que nunca firmarán un compromiso tan vergonzoso. Regresarán a Gaza. Ahora los barcos están fondeados en el puerto junto a otra embarcación Free Gaza que la marina israelí robó el año pasado.

Robar no es nada del otro mundo. Miren los olivos que salpican los asentamientos, un decorado espléndido. Resulta que los pioneros israelíes plantaban árboles de abeto europeo “para hacer florecer el desierto”. Pero con todos los olivos disponibles, con los cientos de miles de olivos que los israelíes van derribando a medida que su ejército construye el muro de separación y cualquier otra cosa que se le antoje, ¿por qué desperdiciarlos? ¿Por qué no sacarles provecho?. Así que la moda se ha impuesto.

¿A qué espera Netanyahu para hacerlo de una vez? Que quite la estrella de David y las barras azules de la bandera israelí y que ize la bandera pirata.

La piratería es rentable.

La mosca en la sopa de esta historia es que los supervivientes de la masacre de la flotilla están hablando. O están tratando de hacerlo. Varios de los sobrevivientes están intentando hablar en la ONU y en diversos actos en los EEUU. Sin embargo, un grupo de poderosos políticos de Nueva York están exigiendo al Departamento de Estado estadounidense que los mantenga fuera. No, no se trata de neoconservadores que calumnian a los sobrevivientes acusándolos de mantener “vínculos” con terroristas. Se trata de esos que en Nueva York se hacen pasar por liberales.

El New York Daily News informa de que la representante Carolyn Maloney se ha comprometido a entregar una petición con más de 23.000 firmas pidiendo al Departamento de Estado que controle los visados de los pasajeros del buque Mavi Mármara que planean realizar una gira de conferencias por los EEUU. La congresista dice que está defendiendo a su país de “Hamas”. Durante la rueda de prensa el congresista Jerome Nadler declaró que el IHH, la organización que organizó los barcos turcos, “es conocida desde hace tiempo por sus vínculos con Hamas y al-Qaeda“.

El periódico cita al congresista de Harlem Charlie Rangel, diciendo: “Tengan mucho cuidado. Tómense en serio esta amenaza“. ¿Qué amenaza? ¿La amenaza de que los supervivientes consigan hacerse un hueco en la ininterrumpida corriente de propaganda israelí? Qué ironía. He aquí al congresista de Harlem defendiendo las obscenas mentiras de un país dirigido por un presidente (Shimon Peres) que en el apogeo del apartheid se ofreció a vender armas nucleares a Sudáfrica. Este eminente congresista negro proclama en su página web su “apoyo inquebrantable” a un país donde el racismo (contra los palestinos) es público y omnipresente.

Malcolm y Martin deben de estar retorciéndose en sus tumbas.

Fuente: http://www.counterpunch.org/heller06182010.html

Crímenes e impunidad de Israel

En la madrugada del pasado 31 de mayo, comandos del Ejército israelí asaltaron las embarcaciones que componían la llamada “Flotilla de la Libertad”, una misión humanitaria respaldada por numerosas organizaciones solidarias y personalidades políticas y culturales de diferentes nacionalidades, que transportaba miles de toneladas de ayuda humanitaria hacia la Franja de Gaza, donde millón y medio de ciudadanos y ciudadanas palestinas sobreviven, hacinados, hambrientos y dolientes, al inflexible bloqueo y la reiterada violencia militar israelí. En el transcurso de esta acción de piratería naval contra buques civiles desarmados en aguas internacionales, la soldadesca israelí asesinó a nueve de los pasajeros e hirió a varias decenas. Las casi seiscientas personas que secundaban la Flotilla fueron después secuestradas por el Ejército de Israel, siendo muchas de ellas sometidas a vejaciones y malos tratos.

El resultado de las autopsias de los asesinados, el testimonio de los supervivientes y las pruebas audiovisuales que estos han logrado preservar del ataque y presentar a la opinión pública internacional no dejan ni el menor resquicio para la duda: el gobierno y el Ejército de Israel decidieron, planificaron y ejecutaron la matanza de forma perfectamente deliberada, conforme a un muy meditado cálculo político de costes y beneficios. Desde la Operación Plomo Fundido contra Gaza entre diciembre de 2009 y enero de 2010 (mil quinientos muertos, decenas de miles de heridos, bombardeo de escuelas, hospitales, infraestructuras civiles, edificios de la o­nU…), apenas una semana antes de la toma de posesión presidencial de Barack Obama en EEUU, Israel no ha hecho sino incrementar incesantemente la tensión para cortocircuitar hasta hacer imposible cualquier reencauzamiento, por vías políticas y diplomáticas, de la explosiva situación en Oriente Medio y Próximo. ¿Por qué? Porque la israelí es una sociedad profundamente enferma, que vive por, para y de la guerra, desde un punto de vista ideológico y cultural, pero también material: “Israel“, ha escrito la investigadora canadiense Naomi Klein (La doctrina del shock, ed. Paidós, 2007), “ha creado una economía que se expande como reacción directa a la escalada de la violencia“, basada en la exportación de armamento y tecnología bélica, servicios de seguridad, entrenamiento militar…

Exprimiendo hasta los posos una insoportable injusticia de medio siglo, Israel somete al millón y medio de habitantes de Gaza a un genocidio a cámara lenta, gemelo en forma y fondo al padecido a manos de los nazis por los judíos del gueto de Varsovia durante la II Guerra Mundial. Israel desmiembra la tierra palestina con un monstruoso muro de hormigón de cientos de kilómetros que divide pueblos y campos a su antojo. Israel prosigue su política de colonización mediante asentamientos ilegales en territorio palestino. Israel lanza constantemente ataques armados contra objetivos de todo tipo, provocando un interminable goteo de bajas civiles. Israel atesora decenas o centenares de cabezas nucleares, con las que amenaza a sus países vecinos y de las que se niega a dar cuenta a las instituciones internacionales. Y ahora, Israel tirotea a quemarropa y remata en el suelo a voluntarios civiles internacionales que transportan alimentos, medicinas, juguetes y ropa. Israel es un Estado terrorista y la comunidad internacional, con muy contadas excepciones (entre las que, por desgracia, no podemos incluir a España), mira para otro lado o pone paños calientes, pero nunca soluciones valientes y justas, sobre la mesa.

El Estado de Israel representa hoy la más clara y presente amenaza contra la paz mundial. La impunidad de sus crímenes es una vergüenza para el conjunto de la Humanidad. Una amenaza y una vergüenza que no deberían prolongarse ni un segundo más. No sólo la supervivencia del pueblo palestino, sino la dignidad de la entera tribu humana, están en juego con ello.

http://jfmoriche.blogspot.com

jfmoriche@gmail.com

[NOTA: una versión resumida de este texto se publicará en el número 4 (junio de 2010) de Ambroz. Versión digital disponible en http://www.radiohervas.es ]

http://www.kaosenlared.net/noticia/crimenes-impunidad-israel-sobre-ataque-flotilla-libertad

Activistas del mundo, incluido un grupo organizado por mujeres, preparan misiones de ayuda para Gaza
 

 

uprootedpalestinians.wordpress.com
Traducción del inglés: Atenea Acevedo
A pesar de la petición de Israel ante la Unión Europea de evitar que zarpen buques desde puertos europeos con la misión de romper el cerco impuesto a Gaza, un grupo de activistas árabes y de otros países, incluido un buque con ayuda humanitaria dirigido por mujeres libanesas, tiene programado navegar hasta la Franja de Gaza para poner fin al bloqueo impuesto a este enclave desde hace más de tres años.Samar Hajj, coordinadora del comité de preparación de Mariam, el buque de mujeres libanesas, declaró hoy en entrevista telefónica con Agence France Presse (AFP) que la iniciativa de enviar el barco nació entre mujeres normales y corrientes, mujeres que están profundamente convencidas de la necesidad urgente de poner fin al cerco.

Destacó que el movimiento Free Palestine, liderado por Yasser Qochloq, obtuvo el barco y gestionó todo el apoyo logístico. Comentó además que el número de mujeres a bordo ya es de 50, de las cuales 30 son libanesas y 20 de otros países.

El carguero comercial llevará medicamentos para la población palestina que padece cáncer, una enfermedad que se ha hecho más presente en Gaza, según Hajj, después de la guerra de Israel contra la Franja a fines de 2008.

La AFP también reportó, conforme a fuentes de la Campaña Europea para Poner Fin al Cerco de Gaza, que se espera que la segunda Flotilla de la Libertad (con más buques y pasajeros que la primera) emprenda el viaje una vez que haya concluido el Mundial de Fútbol. Según la Campaña, la mayoría de las personas que se apuntaron para participar en la misión de ayuda tienen ciudadanía europea, y se destaca que los funcionarios europeos han manifestado un decidido interés en tomar parte en misiones a fin de terminar con el cerco impuesto a la Franja de Gaza.

No obstante, según el diario hebreo Yediot Ahronot, las autoridades israelíes han estado contactando a los Estados de la UE y a otras autoridades internacionales para exigirles que impidan la salida de sus puertos de la segunda Flotilla de la Libertad u otros barcos con ayuda humanitaria que se dirijan a Gaza. Además, exigen que se evite la participación de la ciudadanía europea en estas misiones, ya que “estarían buscando trabajar en contra de los intereses de Israel”.

La versión electrónica del periódico informó que las fuerzas navales israelíes se están preparando para bloquear la llegada de diez nuevos buques con ayuda humanitaria que buscan romper el cerco impuesto sobre Gaza. Se espera que un barco con el nombre Naji Al-Ali que salió de Líbano y otros dos buques de la Media Luna iraní lleguen a Gaza en los próximos días.

http://uprootedpalestinians.wordpress.com/2010/06/15/women-and-other-global-activists-prep

“El conjunto de los ciudadanos debe responder donde los gobiernos han fracasado”
The Huffington Post
Traducido del inglés por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.
El ataque ilegal e inmoral de Israel al convoy de ayuda humanitaria de la Flotilla de la Libertad, que dejó al menos nueve muertos y decenas de heridos ha dejado, legítimamente, atónito al mundo. El convoy de seis barcos, compuesto íntegramente por personal civil, transportaba unas 10.000 toneladas de ayuda humanitaria urgente y a casi 700 ciudadanos de 40 países distintos. La Flotilla era un ambicioso intento de romper el sitio impuesto por Israel al millón y medio de palestinos de la Franja de Gaza ocupada desde 2007. Llevaba a distinguidos parlamentarios, líderes religiosos, escritores, periodistas, un Premio Nobel de la Paz y un superviviente del Holocausto; el convoy de ayuda no sólo se proponía proporcionar suministros de ayuda a Gaza, también pretendía dirigir el foco internacional hacia la crisis humanitaria impuesta a los habitantes de Gaza y el imperativo de acabar con ella. No se puede negar que el último objetivo ha tenido éxito, aunque con trágicas consecuencias.El ataque israelí al convoy desarmado en aguas internacionales fue “[una clara] violación del derecho humanitario internacional, de la ley internacional del mar, y [en la mayoría de interpretaciones] del derecho penal internacional”, en palabras de Richard Falk, profesor de Derecho Internacional y Relator Especial de la ONU para los Derechos Humanos en los Territorios Palestinos Ocupados. Es una triste realidad que los gobiernos del mundo durante mucho tiempo han sido cómplices o espectadores apáticos de los crímenes de Israel y han fomentado su cultura de la impunidad bajo el escudo del respaldo incuestionable por parte de Estados Unidos. Su condena inicial no resistió, Estados Unidos presionó a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU, una vez más, para que adoptaran un lenguaje ambiguo que libre a Israel de responsabilidades y establezca la paridad entre el agresor y la víctima.

Como de costumbre, el Gobierno israelí ha culpado a las víctimas de su incursión de atacar a los soldados israelíes y ha alegado “legítima defensa”. El destacado experto jurídico y director del Centro Sidney para el Derecho Internacional de la Escuela de Derecho de Sidney, el profesor Ben Saúl, rechaza con firmeza la afirmación de Israel argumentando: “En términos jurídicos, las fuerzas militares gubernamentales que abordan un barco para capturarlo ilegalmente tienen la misma consideración que los demás delincuentes. En esa situación el derecho a la autodefensa corresponde a los pasajeros de a bordo, cualquier persona tiene el derecho legal de resistirse a que la capturen ilegalmente, la secuestren o la detengan”. Añade que “si las fuerzas israelíes mataron a las personas no sólo han infringido el derecho a la vida, sino que además pueden haber cometido graves delitos internacionales. Según el artículo 3 de la Convención de Roma para la Eliminación de los Actos Ilegales contra la Seguridad de la Navegación Marítima de 1988, es un delito internacional para cualquier persona apresar o ejercer control sobre un buque por la fuerza, y también un crimen herir o matar a cualquier persona en el proceso”.

A pesar de la declaración del Secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, exigiendo a Israel que acabe con el asedio ilegal a Gaza, el Consejo de Seguridad ha fracasado en exigir un final incondicional del bloqueo y permite a Israel que cometa crímenes graves impunemente, también documentados en el informe Goldstone de las Naciones Unidas.

La ausencia de una actuación significativa por parte de los gobiernos para responsabilizar a Israel ante el derecho internacional, abre el camino a los ciudadanos de conciencia: deben tomar ellos mismos esa responsabilidad, como se hizo contra la Sudáfrica del apartheid. Iniciativas no violentas impulsadas por los ciudadanos, simbolizadas por la Flotilla y varias campañas de boicot y desinversiones por todo el mundo, representan el modo más prometedor de superar el fracaso de los gobiernos del mundo para hacer frente a la intransigencia y la ilegalidad de Israel. Al atacar flagrantemente los barcos de ayuda, Israel ha originado sin querer una concienciación sin precedentes y una condena no sólo de su mortífero asedio a Gaza, sino del contexto más amplio de las prácticas de ocupación israelíes en los Territorios Palestinos, de la denegación de los derechos de los refugiados palestinos y de sus políticas de apartheid hacia los ciudadanos autóctonos “no judíos” de Israel.

La Flotilla de la Libertad trae a la mente los tipos de iniciativas de la sociedad civil que pusieron fin a las leyes de la segregación en EE.UU. y el apartheid en Sudáfrica, una analogía imposible de ignorar. Igual que el régimen del apartheid en Sudáfrica, la reacción de Israel ha sido etiquetar este acto no violento de “provocación internacional”. Como en el caso de Sudáfrica, el llamamiento a la solidaridad internacional en forma de boicot, desinversiones y sanciones (BDS) procede de una abrumadora mayoría de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil palestina en 2005, y está siendo acogido por ciudadanos de conciencia y movimientos sociales de todo el mundo. La iniciativa BDS llama al aislamiento eficaz de Israel, de sus negocios cómplices, instituciones académicas y culturales, así como de las empresas que se benefician de sus violaciones de los derechos humanos y sus políticas ilegales mientras dichas políticas continúen.

Creo que la iniciativa BDS es una estrategia moral que ha demostrado su potencial de éxito. Muy recientemente el alemán Deutsche Bank se ha convertido en la última de varias instituciones financieras e importantes fondos de pensiones que han retirado sus inversiones del fabricante de armas israelí Elbit Systems. La semana pasada dos importantes cadenas de supermercados italianos anunciaron un boicot de productos procedentes de los ilegales asentamientos israelíes. El mes pasado los artistas Elvis Costello y Gil Scott-Heron cancelaron sus actuaciones en Israel.

Recordando la lucha popular antiapartheid de Sudáfrica, la actual generación de estudiantes de los campus de las universidades está haciendo un llamamiento activo a sus administraciones para que adopten políticas de desinversiones.

Apoyo las sinceras palabras del escritor escocés Iain Banks, quien en reacción al atroz ataque de Israel a la Flotilla de la Libertad sugirió que el mejor modo para los artistas internacionales, escritores y académicos de “convencer a Israel de su degradación y aislamiento moral” es “simplemente por medio de no tener nada más que hacer con este Gobierno criminal.”

Stéphane Frédéric Hessel es diplomático, ex embajador, combatiente de la Resistencia francesa y agente del BCRA. Nacido alemán, obtuvo la nacionalidad francesa en 1937. Participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

Fuente: www.huffingtonpost.com/stephane-frederic-hessel/gaza-flotilla-global-citi_b_612865.html

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